El arte satírico nace en la antigua Grecia, se desarrolla en Roma y alcanza su máximo esplendor con Chamfort y otros escépticos que elevaron sus crónicas sociales a la categoría de arte. Lo satírico nace como expresión, es el modo que utiliza el pueblo para presentar a los ricos y poderosos. Hay grandes cronistas sociales y hay una inflexión en el ramo: Hedda Hopper. La que fuera actriz fracasada, extendió su bilis sobre todos aquellos que no compartían sus ideas políticas o que simplemente le caían mal. Más adelante se convirtió en asalariada de los grandes estudios, quienes, temerosos de que cargase contra sus estrellas, la pasaban una cantidad de dinero a cambio de silencios o frases elogiosas. Para Hopper no era necesario confirmar una noticia, con el rumor bastaba. Ella fue la pionera del chisme, lo que hoy se conoce como telebasura.
Entonces lo satírico se desvinculó de la crónica social. Buscó su propio lugar sin perder el carácter bufonesco de su mensaje: reírse de todo y de todos. Cuestionarlo todo y a todos. Así nacieron los cómics de un ramo que hoy día mantiene la traqueteada salud del viejo arte.
En España fue la revista El Jueves la que mantiene la antorcha erguida. Su humor, muchas veces basto, mantiene la crítica social no crispada de este país, siempre que no sea la familia real la parodiada, que eso es “delito”. En realidad, el delito consiste en negarle al desamparado su derecho a burlarse del que todo lo tiene.
El Jueves no deja de ser una versión pintada con brocha gorda de Mad Magazine, revista satírica norteamericana nacida en los años cincuenta. Su creador, William M. Gaines, pretendió recuperar el elemento burlón. Célebres son las viñetas que parodian películas de éxito que incluyen a políticos y otra “gente de bien”.

Las portadas de Mad son fácilmente reconocibles gracias a la inclusión de un personaje incónico: Alfred E. Neuman, un tarado con aspecto de tarado que sirve para dar, con su reconocible expresión idiota, la bienvenida a un mundo del revés en el que el único compromiso del lector es la risa y burla. Nadie escapa de sus afiladas garras, ni siquiera “Family Guy”, serie que se burla de los todos aquellos que por costumbre se burlan de todo.

En España se lanzó hace algo más de un año la versión en castellano de la matriz americana. El primer número no vendió bien y su publicación se canceló. Seguimos a la espera de que Planeta decida resucitarla.

Pero la crónica social como tal no existe hoy día. Viciada por la pandillas de cotillas que son bien pagados por los mil programas de corazón existentes, en España se puede considerar un género perdido, tendencia que, al parecer, se ha extendido por el resto del orbe. Por ello, siempre resulta sorprendente encontrarse (vía El Mundo) con lugares como éste:
Mediante la colaboración de 14 ilustradores, La Galería del Absurdo recoge sarcásticamente toda la miseria que habitualmente está reducida en el circuito rosa. No tienen límites, y el primero de ellos en ser infringido es la vergüenza. Exageran tópicos, se burlan de los comportamientos del famoseo y observan la realidad sin tener necesidad de contar con quién se acuesta nadie.
Ésta es una muestra de su trabajo…



Victoria Beckham, la Spice Girl Pija, es representada como una elfo fashion; se alerta a la población femenina sobre Jude Law, conocido depredador que se alimenta de starlets, asistentes, niñeras o compañeras de rodaje y se recurre al estilo del pintor francés Toulouse-Lautrec, para definir la extrema delgadez de Keira Knightley…



Brad Pitt, absorbido por el mesianismo místico de Angelina Jolie, nos presenta (junto a la actriz) a su hija Shiloh: el bebé más esperado de la historia de la humanidad desde Jesucristo. El católico ortodoxo Mel Gibson, aparece como protagonista de una novela pulp junto a una botella de vodka y una diabólica sentencia: “No hay furia en el infierno que se asemeje a la de Satán en un botellón”. La actriz Renee Zelwegger nos descubre el secreto de su éxito: el efecto limón…



No podían faltar las notorias aficiones etílicas de Tara Reid, protagonista de “La Chica Borracha de la Fiesta”. Marc Anthony, marido de Jennifer López y proclamado latino más poderoso de los States, suele ser representado como un muerto viviente al comparar su demacrado aspecto con la lozanía (y potente trasero) de su esposa. Finalmente, Linsey Lohan, la nueva estrella del firmamento yankee, le escribe su tarjeta de San Valentín a una botella de Vodka: “Querido Vodka. Soy irritable, me quejo sin parar… ¿por qué no eres mío?”, dibujo realizado cuando la actriz anunció una cura de desintoxicación en la clínica Wonderland, he ahí la razón de su semejanza con la Alicia de Lewis Carroll.
Por supuesto, personajes como Tom Cruise merecen su propio apartado…



Ya sea presentando a su hija (con Ron Hubbard siempre presente), salvando a Katie de algún peligro o liderando una peculiar reunión de cienciólogos que se podría confundir con La Última Cena pintada por Da Vinci.
De su mala baba no escapa ni el producto patrio…

Ni las reinas pop caídas en desgracia…


Con ella, con Britney Spears, se cierra esta retrospectiva. Baila junto a Lindsey Lohan y Paris Hilton como lo hicieron las tres gracias en el siglo de oro. Que ella muestre su sexo no es casual, al parecer lo hace con frecuencia. Paris, por su parte, exhibe su picasiano físico, mientras Lindsey mira hacia atrás. Son las tres desgracias de un circo acostumbrado a crear estrellas con pies de barro.



11 comments
Febrero 6, 2008 a 2:36 am
Budokan
Muy interesante post sobre la sátira para descubrir visualmente y a través del maravilloso texto un mundo de crítica social. Saludos!
Febrero 6, 2008 a 3:04 am
Carolina
Como siempre… buen posteo. SALUDOS… sigo leyendo.
Febrero 6, 2008 a 8:52 am
Javier
Leí el primer número de la versión española de “MAD”, no me extraña que no vendiese, me pareció tan gracioso como los tics de Hugh Grant. Quizá “El Jueves” sea un humor de sal gruesa en comparación con “MAD”, pero desde luego me parece, quizá no tan ingenioso, pero sí más incisivo.
Resulta irónico que con la Transición llegásemos a ser uno de los países más permisivos con la censura -nadie vio “Natural Born Killers” como nosotros- y justo ahora, en pleno s. 21, volvamos a las andadas.
Y sí, Keira Knightley es anoréxica, qué pasa… pero verla salir toda mojada de la fuente de “Expiación”, con el felpudete húmedo bajo la lencería mojada, me pone muy, muy, muy bruto…
Saludos.
Febrero 6, 2008 a 2:02 pm
Amaya
Curiosas estas caricaturas…
El título del post me ha encantado, como no podía ser de otra manera…
Febrero 6, 2008 a 4:15 pm
Lucinda
Conocía la página, la tenía linkada desde hacía unos meses: siempre me gustó esa creatividad conjunta, de la sociedad y de los artistas sacándole punta a todo, poniéndolo en común y riéndose de las absurdeces de los famosos. Una buena forma de terapia, a su manera.
Febrero 6, 2008 a 6:39 pm
antarcticastartshere
Pues gracias, Budokan.
Umm… Qué breve, Carolina. Suelteseme cuando visite este antro.
El primer número del MAD español era muy flojo, es cierto, pero creo que debieron dejarlo desarrollarse. Al principio la mejor mesa cojea. Leí El Jueves durante mi adolescencia. Sigo leyéndolo en ocasiones, cuando un ejemplar cae en mis manos. El que su humor sea grueso no la descalifica, ni mucho menos. Otra cosa es que no cuadre en determinadas directrices. Martínez el Facha es un icono, un antecesor de Torrente, un ejemplo a no seguir.
Pues sí, a mí también me pone tonto la Knightley. Ésa escena que citas despertó, de hecho, mi libido dormida. Me trae sin cuidado que sea extremadamente delgada. De hecho, siempre ha estado así, desde aquel bodrio inglés titulado “The Hole”. Ahora hasta me parece una buena actriz, cosa que antes no pasaba.
Y no insinúes la palabra regresión o Marianico Rajoy te demostrará punto por punto que su programa no es retrógrado.
Curiosas algunas, divertidas otras y muy agresivas siempre, Amaya.
¿Quién podría escenificar mejor la sátira que los Monty Phyton? :p
Pues no la conocía, Lucinda. Fue una revelación que se comió la noche de mi lunes. Muy divertida y muy incisiva.
Febrero 6, 2008 a 9:55 pm
MK
Tienes argumentos para hablar de cualquier película del mundo mundial , de tenis , de libros , pareces experto también en el calibrado de contornos pectorales y en atletismo , nos documentas sobre los avances tecnológicos en el campo de la ortopedia inverosimil de Jess-Extender . Mormones , lunáticos , directores de cine rarillos , traducciones deficientes , semanarios humorísticos …y te sabes el final de la tercera temporada de Perdidos .
Y ahora encima voy y leo(sin querer eh!) “Al principio la mejor mesa cojea”.
Prestame la frase , mucho me temo que voy a necesitarla un día de esos.
Febrero 6, 2008 a 11:09 pm
emilio
El bufón era el más listo de la corte: se comía los restos de las viandas y dormía caliente. Una extensión del bufón con su extra de asalariado del Poder es posible encontrarla hoy en día en algunos gacetilleros, plumillas y demás fauna que juega a ser graciosillos pero que siempre acaban rindiendo pleitesía a algún monopolio, a algún grupo accionarial. Me resulta difícil encontrar independencia en el humor satírico patrio. No conozco el foráneo. Los que hacen humor en nuestro país – humor de éste, claro – siempre están a la vera de alguien: cuidando que su trabajo adquiere relevancia y desastabiliza en lo posible el equilibrio ajeno. Siempre que una tira cómica me ha hecho sonreir o que una caricatura me ha puesto en bandeja de plata una visión liberadora de un personaje normalmente circunscrito a un corsé mediático o a una estricta representación icónica en esos medios me ha parecido que todo está fundamentado bajo intereses que no alcanzo. Pienso (yerro, seguro) que hay una intención jocosa, sí, bufonesca, sí, pero polìtica. Que todo se aviene a la doblez. Que el humor puro, que la chanza sin dobleces no existe o está en decadencia. No hay humoristas limpios, asépticos. Gente como El Roto me encanta, pero advierto con reiteración esa visión apocalíptica que conviene al editorialismo del grupo que le aloja la tira y le da sus merecidos honorarios. Nada nuevo bajo el sol. Todo se reduce a trabajar en una empresa y a servir a los propósitos de esa empresa, que suelen redundar positivamente en el bolsillo de quien considera que ese servilismo no deja de ser un medio de vida. Ah, y si de camino enfando a alguien con mi mala baba, pues mejor, dirá el bufón de turno. Los escépticos de los que hablas son ahora escépticos coyunturales, que se adaptan al medio y crean su lenguaje con los materiales específicos que la realidad les va dando. No son universales. No hacen el humor (satírico, histriónico, bufonesco, en fin) que hacían v.g. Monty Python, aquellos genios que eran capaces de superar geografías y hacer de su trabajo un espectáculo vendible, entendible en todas partes. Su sorna hacia lo católico de La vida de Brian ( palabras muy mayores) irritaba a una buena amiga mìa que no entendìa la necesidad que tenían esos cómicos, en sus palabras, de agradar a unos con la inevitable obligación de molestar a otros. No hay remedio, María, le decía. Molestar es un Arte. Lo interesante es molestar de verdad, llegar al nervio del molestado y apretar hasta que el trabajo del insidioso ha adquirido verdadera relevancia. Así ha funcionado, como bien dices, desde los griegos. Alguien sabrá más que nosotros.
Febrero 7, 2008 a 1:45 am
antarcticastartshere
La frase (y sus derechos de copyright) es toda tuya, Mary Kate. Y como no soy de la SGAE, prometo no solicitar royalties.
Si realmente piensas todo eso es que he conseguido engañar a alguien. En realidad no tengo ni puñetera idea de nada, así que, siento que hayas sido tú la víctima. :p
Molestar al poderoso es siempre más gratificante, Emilio. En especial a los políticos, siempre tan pendientes de no dar pasos en falso. Los grupos mediáticos controlan los medios en todas partes. Hay algunos con más independencia que otros (BBC, per example) y hay otros que directamente rinden pleitesía a su amo y señor (Fox News). Y no pongo ejemplos españoles porque todo el mundo los conoce. De uno u otro bando, eso da igual, todos tiran con bala y agachan la cabeza esperando acertarle al rival. Hay humor corrosivo, y no es en la televisión precisamente. Algunos fanzines mantienen un alto grado de independencia. El mismo El Jueves mantiene gran cantidad de su sorna original. Imagino que ocurre lo mismo fuera de aquí.
Sin contar el editado en España, sólo he leído dos Mad Magazine en mi vida. Pero pude leer muchas de sus viñetas reproducidas en cómics hispanos. Un rápido vistazo es suficiente para ver que su humor es equidistante de la sátira española. Utilizan la sutileza más a menudo y sus puyas no son tan sangrantes. Es lógico que no cuajase la versión hispana, le falta la leche agriada tan habitual por aquí. Debieron dejar que la revista se desarrollase.
Y no olvides que la sátira es romana. Nació en Grecia, sí, pero alcanzó su máxima expresión en Roma. El maestro Fellini le dedicó una memorable película: “El Satiricón”, basado en la popular novela de Petronio. Recuerdo que leí la novela forzado, en el instituto. No me gustó nada, por cierto. Supongo que ahora comprendería muchas de las cosas que entonces se me pasaron por alto.
Febrero 7, 2008 a 6:35 pm
emilio
El problema es que tu Satiricón de Petronio está alojado ya en tu lista negra. Yo tengo muchos libros así. Libros perdidos irremediablemente a causa del empeño de algunos educadores por meterlos por los ojos cuando todavía no estamos preparados. Hace poco hice una reseña a ese respecto. Hace mucho tiempo que no enseño Lengua Española pero tenìa eso meridianamente claro. Nada de obligar. Bastante fui obligado yo. Bastante perdí. Ahora voy recuperando algunas cosas. Otras no podrán ser. La pelicula de Fellini me encantó. El libro también fue víctima de mi inocencia lectora y lo arrumbé al tedio. Sigue ahí.
Febrero 7, 2008 a 10:06 pm
antarcticastartshere
Es posible, sí. Leer forzado un libro no es una buena política para fomentar el hábito. Mi profesora de lengua en los últimos dos cursos de EGB era especial en muchos aspectos. Uno de ellos, su manera de enseñar sin forzar al alumno. Eligió una lista de 25 libros para leer durante el curso. Podíamos leer el que quisieramos. Recuerdo que el mínimo eran 3 y el máximo, ilimitado. Funcionó. Aún guardo por ahí “La Odisea” de Homero, “El Camino” de Delibes y varios tomos de Jules Verne, ahora y siempre Julio por aquí. Y lo pasé de vicio leyendo “El Castillo de los Cárpatos”, per example. Ella, mi profesora, es una de esas personas que quedarán siempre en tu memoria. Su método era ejemplar, casi todo el mundo acabó leyendo más de lo que había hecho en su vida.
Por cierto, te digo otro libro que leí “forzado” y posiblemente odio por esa razón: “El Lazarillo de Tormes”. No quiero ni buscar en los armarios por miedo a encontrármelo.
Algún día tengo que volver al Satiricón. Tal vez tarde diez años, pero lo retomaré.