Las migrañas me obligan a recuperar un viejo posteo. Justificado, además, por su reciente salida a la venta en DVD… Y es que desde que la tengo en mi poder soy tan feliz feliz feliz…

En palabras del Señor Horror… "una jodida obra maestra". 

  

Anochece en Wonderland.

Un tipo mira su reloj con ansiedad. Otra cita a ciegas… Una más para Nadia que como siempre llegará tarde. Un beso… "Hola, soy Nadia" "Soy Ben, ¿Cómo estás?". No pasarán más de cinco minutos para que Nadia decída acabar con algo que no ha comenzado. Y no lo hará por esa horrible camisa de cuadros, ni por su insegura timidez, ni siquiera por su alarmante alopecia… Lo hará porque no ha sentido lo que se supone se debe sentir cuando conoces a alguien especial. "Tengo que ir al baño" "Tan pronto, si acabas de llegar" "Ya sabes…" No volverá. Se escabullirá por una puerta lateral. Se sumergerá denuevo en la noche de viernes de Wonderland mientras el tipo ansioso mira su reloj una y otra vez esperando el regreso de Nadia.

Nadia es camarera. Sirve sandwiches mixtos a vecinos secretamente enamorados de ella, que recorren la ciudad sólo para poder observarla mientras bromea con los clientes que le intentan arracar otra tímida sonrisa. Veintimuchos. Nadia es hermosa aunque ella no lo sabe. Posee esa belleza que los necios no saben ver, que sólo unos pocos pueden apreciar.

Suenan voces en el teléfono de Nadia. Ella con el gesto cansado los escucha como hace cada día al llegar a casa. Mensajes desesperados, otros pateticamente divertidos, otros simplemente dejan su nombre y su número. Entre ellos… la voz de un fotógrafo irlandés.

Él es un tipo guapo, amable y atento. Cenan en su pequeño piso de emigrante recién llegado. No recogerán los platos sucios… No habrá tiempo. Nadia se dejará embestir en el sofa lleno de migas de pan y restos de pollo. Ni siquiera se desnudarán, no será necesario. 

Después…

"Me llamarás?" "Claro"… Esta vez los labios de Nadia no encontrarán a los del tipo irlandés… "Puedo pedirte un taxi si quieres?" "No… no hace falta, cogeré el bus… ¿Seguro que tienes mi número?, puedo apuntartelo en cualquier parte" "Lo tengo… No te preocupes, te llamaré"

No lo hará…

Y en la madrugada de Wonderland un autobus de dos plantas avanza bajo la lluvia. Nadia rechaza la cerveza que le ofrece un tipo a pesar de que le asegura que aún está sin abrir. Y otro tipo besa a una chica rubia. Y otro baila y hace fotos… Y las lágrimas de Nadia se confunden con las gotas de lluvia que golpean la ventanilla.

Nadia tiene dos hermanas… La mayor Debbie, que cercana a la cuarentena se encuentra con un hijo que criar y un ex-marido al que mantener. La pequeña, Molly, madre primeriza abandonada por un marido débil incapaz de asumir su responsabilidad como adulto. Y un hermano al que no ve hace años, que viaja de un lado a otro huyendo sin saber de qué. Que hace llamadas nocturnas para escuchar la voz de su padre, sin ser consciente del daño que produce al hacerlo. Y un padre calzonazos que flirtea inocentemente con vecinas jamaicanas. Y una madre, asesina de perros y de sueños…

Debbie quiere sexo sexo sexo. Molly quiere recuperar a su marido. Y Nadia… Nadia sólo quiere que la quieran.

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