Una vida que empieza y otra que acaba se mezclaron en la Toscana, un verano hace ya diez años.

Antes y después de que la chica en busca de un padre llegara a conocerle, participase en fiestas o fuese inmortalizada en barro… él estaba y estuvo allí.

Espiando sus retornos a casa por ventanas de madera agrietada. Compartiendo cama y libros de madrugada. Explorando, como un botánico, la madurez de la rosa y la fragilidad de su tallo. Ocultandose por no estorbar el desarrollo normal de las cosas. Y robando la belleza suficiente para que su silenciosa marcha fuese menos dolorosa.

Fue ella quién lo dijo. Quién llamó a su puerta e intentó penetrar en la penumbra de su habitación, aquella noche de borrachera en la que un tipo inglés le cedió su cama…

"¿Estás ahí? ¿Estás bien?"

"Estoy bien… Pero vete, por favor… Ve y diviertete"

Y ella y él se fueron.

Ella lo hizo sin su aura… Para entonces, ya había sido robado.

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