… puede que no te lleve a Oz, pero siempre será mejor que quedarse para ser exterminado por los nazis.Los judíos de un pueblo centroeuropeo deciden huir de su destino. Para ello traman un plan que les llevará a la Unión Sovietica para más tarde llegar a Palestina. 

El plan consiste en fletar un tren "fantasma" que les permita pasar desapercibidos entre las líneas nazis. Todos aquellos que hablen un alemán fluido serán nazis de pega. Los demás se harán pasar por deportados camino de algún campo de exterminio.

Y tan descabellado plan podría salir bien… Y si es así, será gracias a Mordechai, hombre de negocios que les salvará el pellejo en más de una ocasión gracias a su convincente interpretación de marical de campo alemán. También hay un rabino sabio y torpe, un lúcido tonto del pueblo llamado Shlomo que pasará la mayor parte del viaje encaramado en el techo del tren, un partido comunista liderado por un resentido despechado, un bobo, hijo del hombre más rico del pueblo, abiertamente enamorado de la bellísima hija del rabino, y mil historias más…

Habrá tiempo para todas ellas durante la larga huída…

Habrá tiempo para que unos muestren debilidad, otros miedo y otros esperanza.

Y para que Shlomo espíe a Esther, la bella hija del rabino… mientras ella se peina, mientras pasea, mientras come, mientras duerme, mientras retoza con su rico y confuso enamorado…

Esther, después de descubrir la indiscrección de Shlomo, frena suavemente al tipo que la acompaña ("déjame a mí, él no está bien"), cuando éste disponía a zurrarle…

Esther: "¿Moriremos todos, Shlomo?"

Shlomo: "¿Quién sabe…?"

Esther: "¿Alguna vez has estado enamorado?"

Shlomo: "Sí"

Esther: "¿De quién?, ¿De alguien que está en este tren?"

Shlomo: "Sí"

Esther: "¿Quién es ella, Shlomo?"

Shlomo: "Eres tú"

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