Seattle, el hijo de George C. Scott al que le vendrían bien lecciones de ligue no estereotipado, un músico grunge de poco exito con problemas de compromiso, una chica enamorada de éste que se quiere poner tetas, un cirujano plástico con dificultades para divertirse que no quiere ponerselas porque "las originales son perfectas", una soltera que quiere dejar de serlo a toda costa, una chica concienciada y unas aceras eternamente mojadas…   

Ni siquiera el tufillo "película oficial generación x" desmonta el espectaculo. Ni siquiera Cameron Crowe pudo hundirlo, y eso sí… eso sí que es un milagro.

Oremos en acción de gracias por ello.

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