Ojalá supiese atesorar las horas, si fuese posible hacerlo.

La sensación de tiempo perdido no quema tanto ahora como lo hará después, cuando todo esté consumado. Y ser consciente de ello no mejora las cosas.

Tal vez debiera hacer caso a Virginia (Woolf) cuando me cuenta que de nada sirve pensar en lo que inevitablemente ocurrirá. Que es eso lo que todos hacen, o al menos lo que deberían hacer.

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