Antes de ser devorado por su propio éxito (crítico, por supuesto, en el tema económico, los ingresos de todas sus películas con seguridad son superados por las de cualquier blockbuster en un solo pase), Hal Hartley, rey incontestable de la escena indy neoyorkina de principios de los noventa, tuvo tiempo de filmar dos maravillas; “La increible verdad” y “Simple Man”, y una obra maestra… “Trust”.

Puede que lo de menos sea la historia de una colegiala desposeida de futuro, novio y familia, merced a un inoportuno embarazo, y a su encuentro con un desorientado y problematico universitario recién licenciado.

Tampoco importarán entonces los escenarios habituales en el cine del director de prodigiosa nariz. Impersonales polígonos industriales, suburbios de grandes ciudades, o calles vacías de aspecto siempre descorazonador…  

Supongo que lo importante en su cine siempre fue la palabra. Más concretamente, su habilidad para fascinar con diálogos suavemente infiltrados en ritmos engañosamente pausados. En otras palabras, “Trust” provoca ensoñación, que no sueño. Eleva tus pies de suelo y hunde tu cabeza en el cieno.

Hizo cosas interesantes después, como “Flirt” (intenso corto), “Amateur”, algunos momentos de “El libro de la vida”. No más que pequeñas salvas comparadas con el castillo de fuegos artificiales que constituye la trilogía antes citada…

Les dejo una muestra de su cine. Espero les guste…

Maria: “¿Te casarías conmigo?”

Matthew: “Sí”

Maria: “¿Por qué?

Matthew: “Quiero hacerlo”

Maria: “¿No porque me quieres o algo así?”

Matthew: “Te respeto y te admiro”

Maria: “¿No es eso amor?”

Matthew: “No, es respeto y admiración”

Maria: “¿Cómo?”

Matthew: “Cuando la gente se enamora hace toda clase de locuras. Se convierten en celosos, mienten, engañan. A veces se suicidan. A veces matan a otras personas”

Maria: “No tiene porqué ser así”

Matthew: “Es posible”

Maria: “¿Estarías dispuesto a ser el padre de un hijo que no es tuyo?”  

Matthew: “Los niños son niños. Eso no importa”

Maria: “¿Confías en mí?”

Matthew: “¿Confiarías tú en mí primero?”

Maria: “Yo confío en ti”

Matthew: “¿Estás segura?”

Maria: “Sí”

Matthew: “Entonces cásate conmigo”

Maria: “Lo haría, si reconocieras que el respeto y la admiración son una equivalencia del amor”

Matthew: “De acuerdo. Lo son”

Llegado este punto, si no han visto la peli y tienen intención de hacerlo en un futuro, dejen de leer… si no quieren que les destripe la escena final…

Que es esta…

Maria consigue romper el cordón policial para encontrar a Matthew, quien se ha parapetado con la vieja granada de mano de la guerra de Corea que ha robado a su padre, en la fábrica de monitores de donde fue despedido…   

Le encuentra con la anilla separada del explosivo. Sujeta la espoleta con un tembloroso dedo…

Maria: ¿Qué ha pasado?”

Matthew: “No lo sé. Debe estar estropeada” 

Maria: “¿Estás seguro?”

Matthew: “No”

Maria: “¿Todavía puede estallar?”

Matthew: “Supongo”

Maria le arrebata suavemente la granada de las manos y la arroja lo más lejos que le es posible… La granada termina explotando tras unos interminables segundos… Cuando el humo se disipa, Maria y Matthew aparecen en la pose que se aprecia en la foto…

Matthew: “Lo siento. Perdí la cabeza”

Maria: “No importa”

Matthew: “¿Qué vamos a hacer ahora?”

Maria: “Podemos salir corriendo”

Matthew: “No lo conseguiríamos”

Maria: “Les diré que fue culpa mía”

Matthew: “Jamás te creerian”

Maria: “Me da igual que me crean o no”

Matthew: “¿Por qué haces esto?”

Maria: “¿El qué?”

Matthew: “¿Por qué te portas así conmigo?”

Maria: “Alguien tenía que hacerlo”

Matthew: “¿Pero por qué tú?”

Maria: “Da la casualidad de que estaba allí”

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