Dijo Luis Buñuel en una ocasión, que le bastaba con ver diez minutos de una película americana para saber su desenlace y final. Claro que dijo esto desde el rencor más agrio tras ver truncada su presumible carrera Hollywoodiense por un malentendido.

Lo que no sabía entonces el viejo cascarrabias aragonés, es que su formula definiría a la perfección al cine de acción que estaba por venir…

Me cae bien Tom Cruise, de verdad. Debo de ser una de las pocas personas que admira su trabajo en la pantalla (la mayoría prefiere hablar o criticar su trabajo en las camas preñando a vírgenes, si es que alguien se cree que Katie lo era, o su faceta de evangelizador cienciólogo). Le soporto incluso cuando se le va la pinza y empieza a creerse Paul Newman en pleno extasis Stanislavski.

Pero todo tiene un límite. Y  es “Misión Imposible III”. JJ Abrams con seguridad ignora el significado de ese palabro. Bomba por aquí, granada por allá, inyecciones milagrosas y un Macguffin (lo más cachondo de la película) que pasa de mano en mano aunque sepamos que acabará en las del tipo bajito.

Tanto vaivén para que todo acabe igual que siempre… Frase apocaliptica del malo cabrón habilmente respondida irónicamente por el heroe machacadoperosinunacicatrizquelemarqueparasiempre. Y luego quéjense, si ya sabían lo que iban a ver…

El cine de acción se mueve bajo tres premisas básicas de las que no puede escapar. Partiendo de esa base, la misión del director es la de hacer olvidar al espectador que todo será igual que siempre, que acabará igual que siempre.

Y de vez en cuando aparece un tipo competente que lo consigue. Renny Harlin, John McTiernan, John Woo, Andrew Davis… Algunas de las películas dirigidas por esta cuadrilla son ejemplares.

Pero por alguna razón todos han desaparecido del mapa dejándo paso a una recua de videocliperos seguidores de Tony Scott, tan habiles con una cámara como Freddy Krueger con una máquina de escribir.

Y me dormí… Entre bombazo y bombazo sin sentido se escaparon un par de cabezadas y una docena de bostezos de puro hastío.

En fin, Tommy… Siempre nos quedará “Magnolia”… (y “Top Gun”… puaf puaf).

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