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La pasaron el pasado Jueves por la 2. Sí esa cadena tan popular gracias a sus documentales (de bichos preferentemente no bipedos), trasnochados concursos culturales, series no lo suficientemente populares y pelis minoritarias.

Pues allí estaba yo, agotado después de una tarde de tumbing en un parque cercano a mi casa, eligiendo entre:

a.- Primera: Un tipo de sexualidad dudosa (moño incluido) cantando por soleares a la par que provocando vergüenza ajena.
 

b.- Telemadrid: La habitual tertulia política en donde todos están de acuerdo en que no están de acuerdo.
 

c.- Antena 3: Kiefer Sutherland y su cara de besugo persiguiendo al terrorista de turno en ese bodrio llamado “24”.

d.- Tele Five: Corrillo de cretinos gritando en grupo, tres jamonas bailando sin motivo al tiempo y mientras, Boris enseñando el culo al fondo.

…con este panorama ya estaba preparando el DVD cuando me topé con esta pequeña joya titulada “La chica del café”.

Y gracias a aquella acertada decisión pude saber que…

Rejkiavic, reunión del G8… Un gris funcionario entrado en años conoce casualmente a una joven en un café. Entre ellos nacerá una relación basada en el vacío que ambos sienten. Una relación de gran intensidad pero sin tocamientos (sexo no por favor, somos britanicos), aunque hacia el final haya un achuchón mas cercano al sexo por caridad que a la pasión.

No llegaremos a saber más de ella. No podremos traspasar la infinita tristeza que le acompaña salvo en pequeños detalles que insinúan la perdida de un hijo.

Y además, pude presenciar memorables diálogos como estos…

Durante los preparativos para una cena de gala, la chica intenta en vano embutirse en un ajustado vestido de noche sin conseguirlo mientras jura que solo hace unos meses “Me estaba bien” a lo que el veterano diplomático contesta con delicadeza, “Lo que no sabes es que está demostrado que en Islandia las cremalleras se dilatan” respondiendo ella con sutil emoción “Ya sé 4 cosas de Islandia; Que Bjork es de aquí, que Spassky jugó aquí contra Fisher, que las cremalleras se dilatan y que aquí se puede llegar a sentir un sentimiento parecido al amor”….

Alex Lunes, 11 Julio 2005 01:43 

Se preguntaba Bowie si había vida en Marte en aquella mítica canción (Life on Mars). La respuesta es sencilla, basta con observar a tu alrededor para obtener una respuesta afirmativa, salgan de copas un viernesabado noche y obtendrán la confirmación. En cualquier caso, como la invasión está casi completada y es la mayoría quien designa qué es o no “normal” los cuatro tipos islandeses que forman Sigur Rós deben ser de Plutón.

Cuatro tipos islandeses poco habladores forman Sigur Rós. Un vocalista tuerto de nacimiento, homosexual, con una adolescencia solitaria que mediatizó su forma de ver la realidad, y que canta porque nadie más quiso hacerlo. Un bajista que vive en Girona, conocido por su habilidad para capturar peces con los dientes. Un batería que toca en calcetines, y un arreglista hombreorquesta (flauta, guitarra, teclados) extremadamente sensible víctima de accesos de ira incontrolables que se confiesa incapaz de hablar tras un concierto.

He tenido la inmensa suerte de verles en directo y les puedo asegurar que hacerlo supuso una catarsis difícil de explicar. Su sonido envolvente, sus canciones hipnóticas, provocaron estados alterados de conciencia masivos acompañados por enloquecidos gritos de pasión y millones de lágrimas.

Digo bien, lágrimas. Perdí la cuenta de todos aquellos que pude ver con lagrimones asomando o directamente invadiendo sus mejillas durante ese interminable y tremebundo minuto y medio final de “Hoppipola”… Si desean escuchar esta maravilla visiten la page alternativa… http://antarcticastarts.blogspot.com/ no se arrepentirán.

Cantan en islandés, se confiesan inadaptados sin remedio (en sus conciertos ni se presentan, ni hablan, ni se despiden, ni conceden bises, etc…), no conceden entrevistas y difunden su música gratuítamente por la red. Son Sigur Rós…

Conozcanles aquí… http://www.sigur-ros.co.uk/

En su permanente delirio, el director de origen polaco, Andrej Zulawski, imaginó la historia de tres personajes sin pasado ni futuro abocados a un presente amargo en el que no se tienen más que a sí mismos.

Y por alguna razón no consigo expresar todo el dolor que transmite el rostro de Romy Schneider cuando murmura “Soy una actriz… Yo soy una actriz” al ser fotografiada por Fabio Testi mientras un desconocido hurga en su cuerpo.

Ni sabría definir con palabras la sensación que produce su débil marido mientras ordena su colección de fotografías de viejas glorias de Hollywood con el mimo que un niño utilizaría para esconder sus juguetes.

No creo que nadie pueda definir en palabras la emoción en su estado más puro. Es seguro que con música es posible, pero no es fácil con palabras… 

Sin embargo hubo un tipo polaco que lo logró con imagenes.

Muerdanse el labio inferior al verla. Dolerá menos.

http://news.softpedia.com/news/The-David-Hasselhoff-Musical-To-Hit-Australia-30587.shtml

Ignoro si mientras se dedica a disfrutar de sus vacaciones, el Sr. Horror, su más irreductible fan, se ha enterado de la gran noticia… La presumible próxima puesta en escena de “David Hasselhoff – The Musical”

Al parecer el músical trataría sobre la vida y obra de Hasselhoff, sin obviar detalles escabrosos de su biografía como sus años de chico de alquiler, pasando por sus más memorables actuaciones para la pequeña pantalla o su inexplicable éxito músical en Japón, Alemania y algún que otro país europeo.

Y como jamás se me ocurriría ofender a mi apreciado Sr. Horror con comentarios sarcásticos acerca de su admirado Michael Knight, mejor lo dejo aquí… no se me vaya a escapar alguno. :p

 

Eli (Owen Wilson): “Siempre he querido ser un Tenenbaum”

Royal (Gene Hackman): “Yo también… Yo también”

Alex (Myself): “Y yo… Y yo”

Requisito nº 1

Perder un torneo de tenis del Grand Slam sin ganar un sólo punto por desamor, para después convertirse en alma errante recorriendo el mundo en barco bloody mary en mano.

Requisito nº 2

Tener un balín incustrado en tu mano desde pequeño. Si fue disparado por tu padre, mejor.

Requisito nº 3

Enamorarse de tu hermana adoptiva.

Requisito nº 4

Ser viudo, genio de las finanzas y tener dos hijos hiperactivos… y un abuelo golfo dispuesto a enseñarles lo que no enseñan los libros… Ah, y vestir eternamente un chandal estilo retro.

Requisito nº 5

Tener un criado/asistente al que no pagas hace años, dispuesto a apuñalarte por la espalda con o sin permiso previo.

Requisito nº 6

Tener un fiel y honesto abogado enamorado secretamente de ti durante años capaz de hacer la vista gorda ante la súbita reaparición de tu ex. O en su defecto, estar casada con un brillante neurólogo a quien no ves jamás.

Requisito nº 7

Vivir en un decadente y fascinante edificio de Manhattan.

Requisito nº 8

Triunfar como dramaturgo antes de la mayoría de edad y ser capaz de enrollarse con alguien de tu mismo sexo, con tu hermanastro o con un trepa social dispuesto a cualquier cosa por entrar en la familia.

Requisito nº 9

Gustar de improvisadas reuniones familiares que podrían tener lugar tanto durante un entierro como a raiz de que un camión de bomberos se estampe contra tu casa.

Requisito nº 10

Debe gustarte el “Hey Jude” de los Beatles.

Requisito nº 11

Si has pensado en suicidarte… Primero rápate la cabeza… Y después, cambia de opinión.

La mayor parte de la crítica (sobre todo en Europa) les despreció…

Para mí siguen siendo de lo mejor que he visto en mis tres décadas…

Celebrando anoche en Alcorcón City el final transitorio del cautiverio laboral junto a mi novia y unos amigos, me encontré con esta postal…

No, esa luz a lo lejos no es un ectoplasma. Se trata del chanante Ernesto Sevilla embobando al personal con un repertorio de paridas ya escuchadas que no por ello menos jaleadas.

La fotou es horrible, sí. La tomé con mi móvil (bajo de batería, para colmo), aparte de que obviamente uno no es Richard Avedon.

Toma dos… Cartel del evento

No pienso despotricar otra vez contra el dichoso programa. No me gusta, lo siento. Lo que suele despertar la incredulidad de amigos, compañeros de trabajo y lo que es peor… de mi novia, fan fatal e irrecuperable de la jodida “Hora chanante”.

Con esa información, ya pueden imaginar la escena de lo que ocurrió ayer. Caras malahostiaposestyle por mi parte tratando de jugar la carta del chantaje emocional para largarnos de allí (no es necesario decir que fui ignorado por completo) que tras media hora y en vista del fracaso aparqué para largarme a la barra más cercana y despoblada que pude encontrar, dejándo al sexteto de mis acompañantes con la baba a medio caer ante el bochornoso recital de los chanantes.

Y mientras la multitud se desencajaba la mandibula con chistes sin gracia conocí a una camarera cubana de lo más interesante (no piensen mal, por Dios) con quien, ante la falta de clientes (todos abducidos ya saben por quien), mantuve una larga y orientativa charla sobre Cuba y los turistas españoles que la visitan.

Entonces fui yo quien tuvo que contener las carcajadas ante la detallada y divertida exposición de subcategorias de turistas que me ofreció… Que van desde el turista sexual sexagenario que acude a la isla con la maleta cargada de perfumes baratos, condones y viagra, hasta el turista más o menos sexual veintiañero que piensa que será su cara bonita sin más la que hará desfilar a las jóvenes cubanas por su cama.

Mil personas mirando a dos tipos escenificando gilipolleces cuando el verdadero espectaculo estaba a cincuenta metros de allí, en una barra de bar con un sólo tipo y su absolut con tónica como únicos testigos.

En fin… Como dijo el Dr. King… “Thanks God, Free at last… Free at last”

“Lo veo como una especie de ángel que susurra al oído de una mujer maltratada por la vida, por su hombre, por ella misma. No hablo de algo físico… El dolor interior siempre es más fuerte…”

Dijo Paul Buchanan a propósito de una de sus canciones, “Soon”

“Catch you when you’re falling
Are you reading the papers?
Catch you when you fall
Are you buyin’ enough?
Catch you when you’re falling
Are you needin’ the saviour?
Catch you when you fall…”

La crítica siempre a mimado a los chicos de Glasgow desde que aparecieron en escena a finales de los 80 a pesar de su escasa aportación en todos estos años, apenas 4 discos editados.

Esa parca productividad unida al caracter ermitaño de sus componentes, ha convertido a The Blue Nile en un grupo de culto para el que (ante la ausencia de noticias) la rumorología se ha convertido en la principal fuente de alimentación para sus fans.

He escuchado de todo acerca del periplo de sus miembros durante estos años. Y es Paul Buchanan, vocalista y lider del trío quien se lleva la palma en este aspecto.

Le han suicidado (en varias ocasiones), relacionado con actrices (cierto en el caso de Rosana Arquette), internado en clínicas de desintoxicación, psiquiatricas o simplemente de reposo y convertido al judaísmo, zoroastrismo y Dios sabe qué más.

En realidad todo es más simple de lo que parece. Se trata de escuchar sus canciones, o mejor sentirlas… nada más. El resto es material para mitómanos que hace tiempo olvidaron que es la música y no los cotilleos o el mercadeo, lo más importante.

Sobre su estilo, definido por un crítico inglés como “El sonido de la noche” casi mejor juzgen ustedes mismos…

(Dado que WordPress impide enlazar videos y demás… Tendrán que visitar este artificioso antro creado como accidental soporte…)

http://antarcticastarts.blogspot.com/

 

Ya conocen las historia. Elia Kazan recibe el Oscar honorifico a toda una larga y brillante carrera… y gran parte de los asistentes a la gala deciden ignorarle (cuando no abuchearle) en el momento de su recepción.

Qué quieren que les diga… El eterno dilema del hombre y el artísta. Por el artísta, me habría reventado las manos aplaudiendo… Por el hombre, habría guardado un elocuente silencio. Pero, ¿era el hombre o el artísta el premiado aquella noche? ¿pueden separarse esos conceptos?…

La cuestión es compleja.

Tanto que la polemica generada creó rumores como este que les cuento…

Al parecer, un minúsculo grupo de seguidores de Bertolt Brecht, decidieron protestar a su manera contra la concesión de tan prestigioso premio al tipo que delató al dramaturgo de origen alemán. Bien es cierto que ya había sido delatado por al menos dos personas cuando lo hizo Kazan, lo que no aplacó la ira del grupo en cuestión quienes decidieron plasmarla en forma de carta protesta que tratarían de entregar en mano al malvado director.

Huelga decir que no lo consiguieron. Pero si que lograron sus cinco minutos de fama al leer el contenido de la famosa carta a los chicos de la prensa allí congregados (que imagino no serían muchos).

El contenido se componía de las previsibles puyas a Kazan seguidas del famoso poema escrito medio siglo antes por Brecht que a buen seguro conocen…

“… primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.

Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.

Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.

Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.

Luego vinieron por mi pero, para entonces, ya no quedaba nadie a quien decir nada… “

Curiosamente no hace mucho se acusó de Brecht de haber plagiado este poema. Aunque esa es otra historia…

Volviendo a Kazan… Imagino que no debió de afectarle demasiado esta carta. Probablemente ni siquiera llegó a saber que existió. Probablemente, como la mayor parte de los rumores, nunca existió…

Lo que es seguro es que aquella noche recibió su premio… y que a juzgar por la cara de Marty (quien junto a Bobby de Niro le sirvió de apoyo/escudo) en pose style “la que está cayendo”, el aluvión debió ser mayor de lo que se intuía por televisión.

Por si les interesa, les diré que yo sí que habría aplaudido. En pie, por supuesto.

Habría aplaudido al tipo que dirigió “Un tranvía llamado deseo”, “Baby Doll”, “La ley del silencio” o “Al este del Edén”.

El hombre no me interesa… Dejó de hacerlo cuando llevado por el miedo, decidió traicionar a sus compañeros.

… Dijo Frank Drebin en la segunda parte de su desquiciada saga policial, al ser consultado sobre el modo en que le gustaría morir…

Claro está que todos hemos de hacerlo, aunque como a Woody Allen, a nadie le gustaría estar allí cuando esto suceda.

Pero ya que será complicado eludir a la parca, si ha de pasar al menos hagámoslo chulamente que diría el Simpsoniano Otto…

He aquí una pequeña selección de muertes memorables. Habría preparado algo más voluminoso pero el tiempo se me hecha encima y aún tengo alguna cosilla más para contarles y poco tiempo para hacerlo, así que lo dejaré en un pobre pero orgulloso Top Five…

Para empezar, se podría situar a la mítica pareja de los años veinte, Bonnie and Clyde.

Arthur Penn tomó el camino Fordiano del asunto y nos los presentó tan simpaticos que los miles de balas que impactaron contra sus cuerpos nos dolieron más a nosotros que a ellos.

Además secuestraron a Gene Wilder y no le hicieron nada (pues gracias…). Por contra, las referencias a la supuesta homosexualidad reprimida de Clyde Barrow le costaron más de un disgusto a la supuestamente ninfómana Bonnie Parker. Como ven, para la censura los hechos eran suposiciones.

La película resulto ser memorable. Sin embargo, cualquier parecido con los autenticos ladrones de bancos es pura fantasía. Después de aquello aún le aguardaron grandes momentos a Penn (tampoco muchos, la verdad). La estrella de la Dunaway brilló el resto de la década como ninguna otra y el bueno de Warren siguió saltando de cama en cama hasta ser capturado y cargado de hijos por la Benning.

Nivel de intoxicación por plomo… Brutal. Con seguridad agotaron toda una mina de ese metal para cubrir las necesidades policiales en su ejemplar y exagerada ejecución.

Agazapados en el número cuatro se esconden Butch Cassidy and The Sundance Kid.

… Bueno, en realidad se escondían en Bolivia, última parada de los bandidos tras haber desplumado unos cuantos bancos y trenes entre los States y Argentina. Aunque es posible que la acción se situase en Sebastopol, ya que nada quedó claro en la película gracias a aquel doblaje asesino en el que todos hablaban castellano y nadie parecía entenderse.

Nueva comedia a costa de dos tipos malos, en esta ocasión dirigida por George Roy Hill, quien se concedió todas las licencias que le vinieron en gana para sacarla brillantemente adelante. Incluyendo una inolvidable exhibición ciclista de la mano de Paul Newman con fondo musical cortesía de Burt Bacharach.

Si les gustó este bello canto del cisne, están de suerte, años más tarde Ridley Scott lo plagió/homenajeó para liquidar a Thelma y Louise en la espantosa película del mismo nombre.

Nivel de envenenamiento por plomo… Otra vez brutal. Los arsenales del ejercito boliviano debieron quedarse en cuadro durante un quinquenio después de aquello.

Para el tercer puesto nadie mejor que la particular versión de muerte a la carta ofrecida por los Monty Python en “El sentido de la vida”…

Y es que si a mi me condenaran a muerte, probablemente elegiría el mismo modo de palmarla que el tipo de la peli… Osease, quisiera ser conducido a mi particular cadalso por dos docenas de fieras mujeres desnudas…

Nivel de dolor tras la caída… Infinito… Eso sí, levemente atenuado por las circunstancias…

Llegando casi al final, el segundo puesto se lo queda la gloriosa muerte de Al Pacino en “El precio del poder”.

De una cárcel cubana a lavaplatos gracias a la cortesía del viejo comandante que supo aprovechar el generoso (y pardillo) ofrecimiento del presidente Carter para vaciar sus cárceles, y de paso el país, de presos comunes.

Todo el trabajo que le costó a Tony Montana llegar a ver rotulado en un dirigible “El mundo es tuyo” para perderlo del modo más ridículo imaginable…

Al menos supo morir con estilo. De hecho a estas horas aún deben estar disparando a la reencarnación cubana del mítico “Scarface”.

A relacionar con… Muchas, la más destacada la de “Sonny” Corleone, si bien (cronómetro en mano) éste duro bastante menos que el mafioso cubano… ¡¡¡Blando!!!

Como colofón, un clásico… James Cagney en “Al rojo vivo”.

Siendo ganster, él era consciente de lo efímera que es la vida del fuera de la ley. Lo que nunca imaginó fue que se reuniría con sus antepasados de un modo tan explosivo.

Últimas palabras: “Mírame Mamá… Estoy en la cima del mundooooo!!!” … Después de que un tipo tan duro dijera aquello el complejo de Edipo no volvió a ser lo mismo.

Alternativa viable… La calcada muerte del raru raru y mitómano protagonista de la oscura “Fade to black” dirigida por Vernon Zimmerman… Enamorado de un clon de Marilyn Monroe (a la que trató de impresionar a costa del pobre Rick Blaine) y cinéfago voraz, debía morir como lo hizo, emulando a sus héroes.

Es todo y no crean que me olvido del cine de terror (gore incluído). Merece un apartado propio, así que lo dejo para mejor ocasión…