En el universo, sólo una cosa es infalible (y no, no es el Papa): todos moriremos. Por contra, son dos sus misterios insondables. La mente de las mujeres y el proceso mental de los distribuidores españoles a la hora de rebautizar películas extranjeras.

No, no me refiero al cine porno, eterna víctima de la desbordante imaginación de estos tipos a la hora de hibridar películas clásicas con metesacas varios. Recuerden memorables títulos como “La guarra de las galaxias” o “Blancanieves y los siete senegaleses”. Me refiero a los empleados de grandes distribuidoras. Tan serios y estirados ellos, tan capaces de volcar esa oculta faceta chistosa suya, en emborronar forever and ever el trabajo de otros.

Y es que ¿en qué lugar exacto del cerebelo pudo nacer la genial idea de subtitular el “After Hours” de Scorsese como “Jo, Qué noche”?. Y qué decir de aquella vieja película de John Sturges, “Bad day at black rock” , que cuenta la historia de la extraña muerte en combate de un soldado americano-japonés, rebautizada por aquí con un elocuente “Conspiración de Silencio”. Ale, todos mudos, como mudo debió quedarse quien vomitó semejante estupidez.

Hay muchos más. Algunos, sencillamente ridículos (“Tú y yo”, que infantiliza y resta glamour a la inmortal obra maestra de Leo McCarey “An Affair to remember”), otros directamente gilipollas (“Ese poli es un panoli” – “Cops and Robbersons”), y alguna que otra que resulta directamente insultante, al usar equívocos juegos de palabras (“Se montó la gorda” – “Bringing down the house”).

En ocasiones, estos genios en la sombra, hasta atinan en sus esfuerzos por pasar a la posteridad (“Dos hombres y un destino” – “Butch Cassidy And The Sundance Kid”, no es ya que sea mejor título que el original (que lo es), es más por lo poéticamente evocador que resulta), desgraciadamente para ellos, décadas más tarde, llegaron dos monigotes cantarines y bautizaron a uno de sus abortos musicales con el mismo título. Más madera para las castigadas mentes de las nuevas generaciones.

Aunque en ocasiones el camino es el inverso, ¿recuerdan aquella canción de Mecano, “La fuerza del destino”?, pues hubo quien pensó que “A Time of Destiny” tendría mejor acogida por aquí plagiando tan equívoco título. No fue así.

De clásicos como “¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú” (Dr. Strangelove Or: How I Learned To Stop Worrying And Love The Bomb), ya se dijo todo lo que se debía decir… Lo que me extraña es que le colasen semejante gol al genio maniático que todo lo controlaba, desde los doblajes, hasta las salas en donde se visionarían sus películas.

En ocasiones, las dudas son comprensibles “The Snapper” no resulta fácil de traducir al castellano. Pero de ahí a llamarla “Café irlandés”, solo porque está ambientada en la isla esmeralda, hay mucho páramo mental.

Luego están los bautismos higiénicamente necesarios. Puedo imaginar las toneladas de escatológicos chistes que se habrían hecho a costa de “Ask the dust” de haberse mantenido su título original. Amo esa novela, así que casi mejor que cambiasen el título y negaran la oportunidad de inventar tópicos chistes cuarteleros al tipo ingenioso que nunca falta en todo grupo de amigos que hacen cola en una taquilla.

En fin, esto es lo que hay. Pero no crean que me olvido del sumum del gremio… Lo tienen justo debajo de este posteo. Su título original, “Eternal sunshine of the spotless mind”. Permitanme que no cite el hiriente título hispano. Creo que lo he olvidado…

Anuncios