A mediados de los noventa, un trío de adolescentes de Pennsylvania tuvo una feliz revelación mientras veían “Footloose” por la tele…

Repararon en la gran cantidad de películas realizadas por Kevin Bacon y en la gran variedad de estilos de éstas, además de los amplios repartos que solían componerlas.

Y a uno de ellos se le encendió la bombilla… ¿Sería posible unir al rubio actor con otros separados por el tiempo o la geografía usando los nexos de sus compañeros de rodaje?

Semanas de experimentación más tarde, se dieron cuenta de que no sólo era posible sino que incluso el actor más disparatado podía ser unido a Bacon en un máximo de seis pasos.

Tras presentar su descubrimiento en un popular programa nocturno, la idea causó furor extendiendose rápidamente por todo el país.

El juego, bautizado como “Los seis grados de separación de Kevin Bacon” llegó a ser tan popular que incluso se lanzó al mercado un libro prologado por el propio actor (de hecho, se cuenta que es ese prólogo lo único que merece la pena del libro), y más adelante, un juego de mesa en el que se reglamentaba y al que se le añadían ciertos retos, como el conseguir el numero “Bacon” más bajo o más alto para determinar al ganador de la partida.

La expresión número “Bacon” no tardó en hacerse popular. Consiste en la cantidad de nexos que conectan al actor con el candidato propuesto por el otro jugador. La cuestión es conseguir el mayor número de conexiones, en otras palabras… el que consiga el número “Bacon” más alto será el ganador (hay quien presume de haber logrado un grado 11).

Y no crean que resulta fácil… Hagan la prueba en la página oficial que lanzaron dos estudiantes de la universidad de Virginia, a la que llamaron “El Oraculo de Bacon”, y desengáñense. El número más alto que he conseguido fue el 5, al relacionarle con el pionero español Segundo de Chomón.

Intenten conseguir un grado seis o superior si se atreven…

http://oracleofbacon.org

Es probable que todo este embrollo naciese de la película “Seis grados de separación”, dirigida por el Fred Schepisi un año antes del boom del juego.

La expléndida película del mediocre australiano tomaba como punto de partida un estudio de la universidad de Harvard en la que se demostraba que todos los habitantes de una gran ciudad estaban relacionados entre sí por un máximo de seis enlaces.

De hecho, el psicólogo Stanley Milgram lo demostró empíricamente al enviar varios paquetes con direcciones equivocadas (adrede) en diversos barrios de la ciudad de San Francisco… Todos los envíos llegaron a sus destinos pasando como máximo por las manos de cinco o seis personas.  

Poco más hay por contar… Tal vez no sepan que a Will Smith le entró pánico al saber que debía besar a otro hombre (cosa que finalmente no hizo) en una escena de la película que inspiró todo esto… No viene a cuento ya lo sé, culpen a las migrañas que me impiden dormir… y casi razonar.

  

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