En su permanente delirio, el director de origen polaco, Andrej Zulawski, imaginó la historia de tres personajes sin pasado ni futuro abocados a un presente amargo en el que no se tienen más que a sí mismos.

Y por alguna razón no consigo expresar todo el dolor que transmite el rostro de Romy Schneider cuando murmura “Soy una actriz… Yo soy una actriz” al ser fotografiada por Fabio Testi mientras un desconocido hurga en su cuerpo.

Ni sabría definir con palabras la sensación que produce su débil marido mientras ordena su colección de fotografías de viejas glorias de Hollywood con el mimo que un niño utilizaría para esconder sus juguetes.

No creo que nadie pueda definir en palabras la emoción en su estado más puro. Es seguro que con música es posible, pero no es fácil con palabras… 

Sin embargo hubo un tipo polaco que lo logró con imagenes.

Muerdanse el labio inferior al verla. Dolerá menos.

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