Como el Sam Shepard de “The Only Thrill” empiezo a pensar que la clave de la felicidad está en fingir…

Y es que tras dos semanas de “descanso” regresé más cansado de lo que me fui el pasado miércoles, ya casi de noche, al siberiano verano madrileño.

Y no, no he visto un sólo estreno en este tiempo. El lugar en el que he estado no dispone de pantallas de cine. De hecho, ni siquiera tienes que molestarte en esquivar las molestas mantas cargadas de copias piratas tan habituales por aquí.

Tras un rápido chequeo les diré que me encuentro agotado. Agotado física (demasiados trenes, autobuses y algún coche), emocional (demasiados turistas ejerciendo de tales) y espiritualmente (traten de luchar por la última tostada con una turista holandesa de dos metros y cientro treinta kilos).

Además de para envilecerme aún más, estos cuatro días de completa soledad me han servido para llegar a las siguientes conclusiones:

– Por muchos jodidos anuncios de la última tropelía de Jerry B, no pienso ir a verla por muchas cuñas de madera que hundan en mis uñas.

– Ya que tengo que coger tres aviones en menos de quince días, sólo espero que Karen Black sea una de la azafatas. Y si no es así, al menos que no sea el hijo de Pajares quien me ajuste el asiento… Por Dios, que no sea él. :-s

– Invariablemente, el vídeo o DVD siempre se avería cuando no tienes opción de llevarlo a reparar.

– ¿Por qué le han dado el papel de el Joker a Heath Ledger pudiendo haberse ahorrado maquillaje de haberselo entregado a Cameron Diaz? (al menos ella lleva mueca burlona incluída de fábrica)…

– Y hablando del tipo australiano, ¿saben lo que piensa él de los que creen que será un Joker horrible?…

 

Por cierto… ¿Qué hace Ledger tomando el sol junto a niña de trece años? (Que sí, que sí… ya sé que es la fantástica Michelle Williams, pero a primera vista cualquiera lo aseguraría)

Disculpen, tengo que dejarles… Creo que en mi demencia, como a la Deneuve, se me está pudriendo el conejo que guardo en la nevera…..

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