Señores, hagan caso de las campañas antialcohol que con tanto cariño diseñan funcionarios nunca lo suficientemente bien remunerados en relación a su ardua tarea.

No puedo presumir de haberme emborrachado más de un par de veces en mi vida. Así de soso, que lo voy ha hacer, perder el control es una de mis fobias más marcadas. Pero en ocasiones los astros se alían en tu contra y te dan motivos para desear querer estar en cualquier otra parte.

Soy clásico en este sentido. Me gusta hacer los regalos navideños en reyes más que en nochebuena, prefiero el alcohol a cualquier otro tipo de droga… y porque no me coge cerca un pajar, que si fuese así le podían dar a la cama.

En fin… Divago y me pierdo. Les dejo como muestra de lo que no debe hacerse lo que escribí un sábado perdido (con media docena de copas de más, reconozcolo) hace ya más de un año. Con todo mi respeto y admiración por Rick Moody, laberíntico guía espiritual que no promete redenciones pero sí garantiza el dolor…

Imagina que no puedes dormir, que las ideas se agolpan en tu cabeza sin encontrar una salida. Imagina que tu familia te desprecia no por lo que eres sino por lo que pretendes llegar a ser. Imaginate en la habitación acolchada de un psiquiátrico gritando el nombre de tu hermana muerta. Imaginate incapaz de pensar, incapaz de amar. Imagina que tu dolor es tan intenso que te provoca arcadas a todas horas. Imagina que deseas morir tanto como vivir. Imagina la vida a través de sus ojos, de unos ojos ajenos a tu realidad, que te miran pero no te ven. Imaginate colocado de marihuana no por placer sino por que lo necesitas tanto como el aire que la persona que más quieres nunca podrá volver a respirar. Imagina que estás del revés, que todos pueden ver tus costuras y a nadie le gustan. Imagina tu miedo que siempre te vence, que se burla de ti y del lítio que alguien a pensado solucionará tus problemas.Materializa tu dolor….. Imagina a Rick Moody.

Originalmente publicado en mi antiguo blog, el 26 de Junio de 2005.

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