No creo que sirva de mucho, pero que no se diga que faltó empeño…

Me uno a la cruzada iniciada por el Sr. Yume contra El Anticristo, añadiéndo un viejo y desagradable posteo perpetrado contra él hace tiempo…

EL DÍA DE LA BESTIA

Hoy el anticristo es feliz.

Don Simpson y Jerry Bruckheimer se unieron para parirle y convertirle en la mayor amenaza para el séptimo arte desde Pedro Masó…

Sí… es él…. Michael Bay.

Quien por algo dirigió Armageddon, no se me ocurre nadie mejor para hacerlo que el mismísimo anticristo.

Destacable follabarbies profesional; se le conocen rolletes con al menos dos playmates (Jaime Bergman y Lisa Dergan), noble arte aprendido de su mentor Don (Simpson), putero y productor, conocido por su afición a tirarse playmates of the year en lujosas fiestas de nochevieja, chequera mediante por supuesto, quien por presumir también lo hacía de la cantidad de ceros que contenían los cheques que dispensaba a sus fulanas. Un tipo que murió como vivió, rodeado de mierda.

Bay, capaz de perpetrar insultos al sentido común (“Pearl Harbor”), audaz creador de la única serie de acción en la que nunca pasa nada (“Bad Boys I y II”), también puede presumir de haber sido el único en dejar en ridículo al mismísimo Sean Connery y su look treintañosalasombraysigoestandobuenodelcopón (“La Roca”). Aunque sin duda “Armaggedon” es su obra maestra… lo que me evíta hacer comentarios.

En su último engendro demostró además ser gilipollas al negarse a rodar una escena de desnudo de Scarlett Johansson que ella estaba dispuesta a filmar. Imperdonable.

Hay quien dice que está destinado a ganar el Oscar. Y a quien coño le importa, si se lo dieron a Ron Howard (que se sienta a su diestra) por qué no al señor de las tinieblas.

Lógico destino el suyo… Ahora prepara la versión cinematográfica de los transformers… ese juguete oligofrénico capaz de transformar un robot en una regadera.

Mientras tanto seguirá observando el mundo desde sus ciento noventa centímentros y su pinta de galán de culebrón yankee. Seguirá tirandose a sus barbies siliconadas made in San Fernando Valley. Seguirá creando clientela para los psicólogos ángelinos y proclamandose (siempre en la intimidad, que somos así de educados) hijo putativo del gran John Frankenheimer.

Que Dios nos ayude.

  

 

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