Se pregunta mi apreciado Mycroft si es posible completar seis noches sin dormir…

Hasta treinta y cinco noches gasté yo hace algo menos de cuatro años. Es posible, sí.

Sufro alteraciones de sueño desde que era un adolescente, lo que incluso me ha llevado a ser internado en clínicas de sueño amén de haberme tragado todo el catálogo farmaceutico diseñado para combatir su ausencia.

Y toda la tontería viene a cuenta de la madrugada del domingo a lunes pasado, en la que poseído por el espíritu de Richie Tenenbaum decidí raparme la cabeza al uno o uno y medio, en función de la zona y su accesibilidad.

Ahora sólo me queda soportar la cara de sorpresa cual japo a punto de ser aplastado por Godzilla de mi novia, con quien me reencontraré mañana y a buen seguro me dedicará sus mejores reproches por tan “drástica” decisión.

Tras iniciar el verano en Cáceres visitando a unos parientes, pasé seis días en la vieja Vetusta, el pasado mes, antes de tener que regresar precipitadamente a casa por motivos personales.

Ahora que la situación parece estabilizada vuelvo a emprender un viaje largamente planeado que mucho me temo no cubrirá las dos semanas previstas.

En cualquier caso mantendré parado este lugar hasta que mi situación personal se normalice, cuestión que con un poco de suerte ocurrirá antes de que me incorporé a mi nuevo empleo, el próximo mes de Octubre.

Vuelvo a Mycroft para terminar, cuando escribió aquella hermosa frase que ponía punto y final a su viejo blog; “Cambio de lugar, pero no elimino éste porque mis escritos me los puedo llevar, sus comentarios no.”…  

Al hilo de tan brillante frase añadir que tengo la costumbre de contestar cada uno de los mensajes que recibo. Es lo menos que puedo hacer ya que emplean su tiempo en visitar este antro. Así pues, lamento no poder responderles durante un tiempo, ni cumplir con mi rutína de ojear las pages que suelo visitar.

Y fin…

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