Insisto… No suelo enlazar a nadie porque, además de no poder enviarles apenas visitas, este blog es un refugio ocasional sin ánimo de pervivencia que puede caer en cualquier momento en función de las mismas circunstancias externas que propiciaron su nacimiento. Por ello, prefiero no ser enlazado. Odio causar a nadie esfuerzos innecesarios y odio ese principio de reciprocidad que, de un modo implicito, establece la regla de tres, “yo te comento = tú me comentas”…

Enlazado, a modo de respetuoso gesto, se encuentra Mycroft, propietario de un puñado de blogs que le sirven para explorar sus propias posibilidades, que en mi opinión y dada su juventud, son infinitas.

También lo está el Sr. Horror. Inclasificable blog el suyo, pues conjuga tendencia, opinión y pensamiento desde la lógica de la sinrazón. Osease, desde las tripas y el corazón, lo que siempre inunda de melancólica verdad sus escritos.

Ya babeé sobre la page del Sr. Yume tiempo atrás. Insisto en que coordina un lugar destinado a convertirse en referencia a poco que la suerte y el empeño no le abandone a él ni a su grupo de colaboradores. Como referencia son (desde hace tiempo, y puede que a su pesar) las divagaciones del Sr. Ruina, probablemente la página más marcada por otros que conozco.

El Sr. Harris desapareció en combate hace tiempo, pero sus posteos siguen ahí. Echénles un vistazo y descubrirán una calidad humana que se intuye excepcional.

Si pulsan sobre el enlace de Miss Ice no llegarán a ningún lugar. Pero su nombre, sus legendarias borderías, sus posteos minimalistas, su humor sutil y sus nada subliminales mensajes cruzados con el Sr. Harris seguirán ahí, seguirá en lo más alto, porque me da la gana. Y porque la aprecio enormemente pese a no ser más que un conjunto de letras impresas en una pantalla. Su blog es el único que he comentado del primer al último día, y eso, en el mundo de mentira, debe suponer algo.

A todos me suelo dirigir tratándoles de usted. Lo que comenzó como un juego que referenciaba a Sartre y a su relación con Simone de Beavoir, se mantuvo como señal de aprecio y respeto. Eso sí, por supuesto el tuteo no está prohibido.

Añado ahora unos pocos nombres. Tómenselo como un simbolo de lo que quieran. Lo cierto es que disfruto leyendo sus versiones del asunto que fuere. 

Ya que el fin de todo esto es conseguir que la mayor cantidad de gente se enganche a tu forma de interpretar las cosas, trataré de venderles (por orden cronológico) lo mejor que sé…

Visitar el hogar virtual de Desconvencida es como llegar a casa, transmite la misma sensación de familiaridad y confort. Referencias literarias, musicales, cinéfilas y ocasionalmente sobre cualquier tema que se tercie, componen su universo blogero. Desde hace un par de meses soporta con estoicismo mis inoportunos comentarios. Le hago perder visitas a todo tren, lo que no hace mella en su amabilidad hacía mí o hacia cualquier persona que la visite. Tengan por seguro que serán bien recibidos por allí. 

Los muchos visitantes de la página regentada por Lucinda y Rubezinho nunca podrán/podremos pagar las horas que ella gasta en adornar su cuidada page con dibujos originales.

Ambiciosa y determinada, no rehuye una buena discusión, siempre que ésta se desarrolle bajo canones James Ivory style. Y sí, tiene un marcado punto egocéntrico (como marcada es su amabilidad, no lo duden), propio de su extrema juventud, que ojalá nunca le abandone en su intento por vivir de sus diseños, pues es sabido que un artísta sin ego no sobreviviría más allá de quince minutos en tan feroz camino como es el que ella desea emprender.

Mi pereza a la hora de pinchar sobre enlaces ajenos, me impidió conocer hasta hace no demasiado tiempo la página de Rosenrod.

Aparte de robar el título de una maravillosa película, Rosenrod gestiona un muy frecuentado lugar plenamente dedicado al cine, en el que es posible intercambiar opiniones con la seguridad de que serán respetadas. Porque su propietario comparte su opinión en lugar de imponerla, sin girar la cabeza hacia otro lado ante las visiones divergentes a la suya. Algo poco habitual y muy de agradecer.

El aspecto profesional de su page es envidiable y supera con mucho al de otros lugares que se definen a sí mismos como referencias. Espero y deseo que, al igual que Lucinda, algún día no muy lejano su esfuerzo le sirva para vivir de esto. En cualquier caso sus críticas cuando no excelentes, son siempre agradables de leer.

He tenído el “honor” de ser insultado por el Sr. Seisdedos (artísta antes conocído como el hijo putativo de Bruce Campbell) en un par de ocasiones. Hijo de un dios menor y abonado a las broncas virtuales (confio en que no a las reales), cuando se decide a escribir sobre cine o televisión desborda con opiniones nada crípticas que te llegan directamente al hígado, en ocasiones por vía rectal.

Es bocazas (o cualquiera que sea el término adecuado al arte de teclear), carece de tacto, en ocasiones destila un odio aparentemente incontrolable y no admite discusiones que pongan en duda su opinión. Procede del mundo de los foros trash, autenticos avernos terrenales en los que la duda equivale a una segura lapidación (recuerdan la escena del paso del puente de “Los caballeros de la tabla cuadrada”, pues igual…), lo que marca su carácter cibernético.

Desea ser leído y escuchado por la masas, aunque a estas alturas parece haber descubierto las reglas del juego blogero (ya saben, la forzada reciprocidad) lo que deja en permanente cuarentena a su blog. Así pues, echen un vistazo a sus cuestionables vomitonas con las que cada vez estoy menos en desacuerdo, lo que en verdad me jode, pues las opiniones del Sr. Seisdedos suponen la encarnación del viejo axioma cinéfilo/televisivo del malvado al que amamos odiar.

Añadiría muchos más, leo con cierta frecuencia hasta cuarenta blogs distintos en los que no suelo comentar, pero de momento lo dejamos aquí. Disculpen el humeante rastro de baba que he dejado esparcido. Baba sincera y fácilmente lavable en cualquier caso.

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