… Y que Sartre me perdone.

Por la razón que sea, por azar si quieren, ayer acabé cayendo en un entramado de blogs “liberales” (supongo que atribuyéndose la acepción decimonónica del término, no vayan a pensar los que les leen que hacen apología del generalito) en los que se habla de cine, economía, literatura y cómo no, ZP, su tema estelar.

Nunca hablo de política, me asquea. Ni siquiera con mis más intimos. Bastante duro resulta tener que escuchar los ladridos que se cruzan los profesionales de la nada que se hacen llamar políticos. 

Así pues, disculpen por este devarío impropio de este lugar. Será la primera y última vez.

No sé si conocen aquella vieja película protagonizada por William Powell y Ella Raines; “El senador fue indiscreto”. Cuenta la historia de un veterano político con aspiraciones presidenciales, que de la noche a la mañana se encuentra sin empleo. En una de las escenas, la bellísima Ella Raines le cuestiona, “No se preocupe senador, le encontraremos un trabajo. Dígame, ¿Qué sabe hacer?”. A lo que Powell contesta, “Nada. Soy político”.

Mi desprecio hacia políticos de cualquier índole es mínimo comparado con el asco que me producen sus acérrimos seguidores, capaces de hacer realidad aquello de ver la paja en ojo ajeno y no el trasatlántico en el propio.

Todo esto viene a cuenta del profundo asco que me produjo el leer las papanatadas vomitadas por algunos a propósito del estreno de “Alatriste”.

Disfruten… (las faltas de ortografía y/o errores de puntuación no me los puedo atribuir en esta ocasión).

“Berlin, gracias por tu generosa oferta, esta tarde mis hijos la han estado viendo en Madrid, una estudia Arte, el otro comienza Historía, ardo en deseos de que me la comenten. ( tu que sabes de informática y esas cosas, borrame lo de esos bocazas, que hablamos)
Amigo revert, si es hermosa y habla de cuando eramos temidos, todos estos vendedores de fruta que nos gobiernan, y dirigen informativamente nuestra opinión, lo normal es que les parezca mal, ¿te imaginas a Maragall, llorando como tu a moco perdido?…yo sí, pero de soñar que esos TERCIOS ENTRAN EN CATALUÑA”

No creo que sea necesario comentar este saco de idioteces.

“Vigi, tienes toda la razón, para los historiadores es una gran película y, para los de Arte, aún más. Sabes que no entiendo mucho de Arte, pero creo que la utilización de los marrones es excelente, fíjate cuando la veas y coméntame.”

Aquí elevamos la gilipollez al infinito con el manido argumento de ambientaciones, fotografía e interpretaciones. Y es que hay que ser gilipollas para pagar 6 euros por ver el vestuario o las “preciosas” localizaciones de una película.

Esperen, he guardado lo mejor para el final… Este es divertidísimo.

“Franco, por cierto, era un militar muy competente (fue el general más joven de Europa en su momento, y eso fue bastante antes de la guerra) y bastante culto e instruido, en contra de lo que toda la propaganda de izquierdas ha dicho después. De hecho, no era él solo, la verdad es que el estamento militar de alta graduación, antes y ahora, lo integra una élite más que bastante preparada, salvo raras excepciones, y solían dar muestras de mayor afán de superación y de mejora persnal y social que la mayoría de los obreros y proletarios de antes y de ahora, y eso es fácil de ver dándose una vuelta por ahí.
Los militares de entonces eran gente elitista que leía, que asistía a conciertos y que se mezclaba con la crème de la crème, y además casi todos procedían de buenas cunas que les habían proporcionado esmeradas educaciones (eso era común en toda Europa), lo que no ls impedía, como digo, conformarse sino que se esforzaban por seguir superándose. A lo mejor con los intelectuales de izquierda no se mezclaban mucho (en general), pero es que los intelectuales no sólo están en la izquierda, o, mejor dicho, casi nunca están en la izquierda, y les aburrían (siguiendo tus métodos podría decir yo que a lo mejor es que olían mal, no se lavaban, etc., pero esos no son argumentos).”

Luego hay quien se pregunta el porqué del constante declive de este país en último medio milenio.

Anuncios