Da igual que los continuos errores de guión contraríen la lógica más elemental en prácticamente cada episodio.

Poco importa que el ritmo frenético de su narración choque frontalmente con el lento desarrollo de su trama principal.

Sí, en ocasiones resulta previsible. A veces de modo vergonzante. Además de soportar una estética demasiado condescendiente con el tópico más atroz.

Para colmo, hay cretinos por ahí, que han decidido reproducir el tatuaje que luce Michael Scofield en sus propias carnes. Y a tal efecto dedican páginas virtuales, horas de su, al parecer, no tan valioso tiempo, e ingentes cantidades de dinero que probablemente no les sobre.

Nada de todo esto importa. De hecho podría lucir mil defectos más y seguiría siendo una de las mejores series de los últimos años.

Una fuga imposible, motines carcelarios al uso, tipos duros con pinta de necesitar media docena de duchas para arrancar el eterno sudor que cubre sus cuerpos… “Prison Break” no pretende refundar el género carcelario, que tantas obras maestras ha generado, para eso ya estuvo “Oz”, más ambiciosa, más pretenciosa, menos exitosa. “Prison Break”, se limita a entretener, o al menos esa es la opinión más extendida, no la mía…

Personalmente prefiero no limitarme a presenciar los preparativos de una fuga digna del mismísimo Houdini. Me interesa la historia del crío que se sabe abandonado, dispuesto, ya como hombre, a sacrificarse a sí mismo en favor de su hermano, de ese tatuaje indeleble e invisible que supone la sangre. Quiero saber más acerca de la historia de Lincoln, un hermano mayor en constante fuga de sí mismo, cuál hijo pródigo en busca del camino de vuelta a casa, en busca del sendero correcto que le permita enmendar errores pasados. Prefiero adivinar los matices de las miradas de la doctora Tancredi. Quiero impresionarme con la lucha sin descanso de Veronica, abogada y antigua novia de Lincoln, quien aún guarda sentimientos nada ocultos hacia su ex. Necesito saber de las refiegas morales internas de un alcaide que algún día fue honesto, que probablemente lo sigue siendo, aunque él mismo lo dude.

La aparente torpeza con que está contada toda la trama intimista podria considerarse un defecto más que añadir a este aparente caos… Háganlo. Aún así, seguirá siendo de lo mejor que ha vomitado la caja tonta en lo que llevamos de siglo.

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