Toda historia tiene multitud de interpretaciones y salvo excepciones (no me obliguen a señalar lo evidente) ninguna interpretación es más valiosa que otra.

Clint Eastwood se dio cuenta, tras finalizar el rodaje de “Banderas de Nuestros Padres” de que al contar la versión de lo ocurrido en la sangrienta batalla de Iwo Jima desde una sola perspectiva, eran muchas las cuestiones que quedaban pendientes.

Ocurrió durante una visita realizada a un cementerio copado de tumbas pertenecientes a soldados japoneses muertos durante aquella carnicería. Después, comenzó a hacer preguntas, a interesarse por la tragedia vista desde el otro lado.

Le hablaron de las esposas y madres de los soldados caídos, en concreto de las cartas enviadas por éstas, autentico trofeo de guerra que los soldados norteamericanos no pudieron o no quisieron destruir.

Probablemente, Eastwood tuvo acceso a esas cartas. Probablemente, visionó alguno de los documentales realizados sobre el tema. Fue suficiente para que decidiese levantar “Letters from Iwo Jima”, reverso de su anterior película, con la que ha edificado un proyecto monumental que trata de dar forma a lo jamás contado, la historia emocional de los que participaron en la batalla primando sobre los hechos históricos.

Y si a “Banderas de Nuestros Padres” ya le están cayendo puyas por su supuesto “desfasado patriotismo” (puyas procedentes en su mayoría de gente que no la ha visto, lo que demuestra un nivel precognitivo asombroso), a “Letters from Iwo Jima” se la acusa de antipatriota por los sectores más reaccionarios de su propio país (nuevamente por tipos que evidentemente no la han visto, ya que no se ha estrenado).

Y es que el aburrimiento es jodido y la ignorancia siempre vendió mejor que la razón…

Si les apetece, echen un vistazo al trailer de la película…

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