Si logro llegar al cruce antes que el coche, no tendré que llamarle cada atardecer. Cesará mi búsqueda y sus cartas llegarán…  

Entonces sabré que él estará bien, que no tendré que llorarle…

Si consigo grabar su nombre antes de que llegue ese avión sobreviviré a esta locura…

 

Ocho letras y sabré que volveré a despertar con mi mano en su pecho…

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