Suele decirse que tras la sonrisa del payaso se esconde una gran tristeza.

Esto fue explotado en infinidad de ocasiones, y una de las más memorables la protagonizó el “asesino” compasivo con la cara pintada y confeti en los bolsillos, que fue James Stewart en “El Mayor Espectáculo del Mundo”.

Steve Martin, quien arrastra fama de depresivo sin demasiada suerte ( célebre aquella historia con Anne Heche, quien compartió con él varios años de relación… para acabar convertida en lesbiana), contó en una ocasión lo mucho que odiaba el que la gente le pidiese constantemente que contase chistes o hiciese imitaciones en su vida real… “No conozco a nadie que sea en su vida privada tal y como es en las películas… Salvo tal vez, Robin Williams”.

Desde Harold Lloyd hasta John Belushi, el reverso de la moneda no suele coincidir con el anverso en prácticamente ninguna ocasión… Y Jerry Lewis, no tenía porqué ser una excepción.

Entrevistado por Peter Bogdanovich, durante su época de esplendor como bufón mayor de Tinseltown, opinó de este modo acerca del mundo de bambalinas que le rodeaba:

Bogdanovich: “Jerry, ¿qué opinas de Hollywood?”

Lewis: “Tiene que ser como es. Necesitamos a los farsantes, y a los mentirosos, y a los lameculos, y a los pelotas, y mucha de la mierda que odiamos… o no sería Hollywood. Y es precisamente esa mierda lo que hace que la gente quiera venirse aquí. Porque nadie quiere irse a Groenlandia, donde Dios creó una sustancia maravillosa: quieren ir donde está la mierda”

Años más tarde, se alejó definitivamente de los roles de tipo con alguna deficiencia mental, para interpretar el papel de cómico quemado secuestrado por un fan al que le cuesta aceptar determinadas realidades. Fue en “El Rey de la Comedia”, dirigida por Marty. El resultado fue calamitoso: La película fue un desastre y Jerry casi cerró una carrera que desde hacía tiempo menguaba sin cesar.

En otras palabras… A la masa no le gustó ver al hombre. Prefirieron enterrarlo en vida para seguir riéndo con el bufón…

Anuncios