Puede que Woody Allen tuviese razón en “Hannah y sus hermanas”, puede que todo se reduzca a pasarlo bien mientras se tenga oportunidad. Ya sea viendo a los Marx tamborilear el himno de Freedonia en los cascos de la guardia de palacio o indultando de la crucifixión a Zpenzer Trazy, veinte siglos antes de su nacimiento.

Pues eso, sean felices…

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