Spike Lee, el gran maestre de la orden de directores negros, siempre está ahí, encabezando todas las listas, referencias y artículos en los que se analiza el papel de los afroamericanos tras una cámara.

Está arriba a todos los niveles y, a mi juicio, con toda justicia. A pesar de combinar grandes películas con grandes morrallas, él es y será el tipo que encarriló definitivamente el trabajo iniciado por otros como Melvin Van Peebles o Michael Schultz, y que otros, como los hermanos Hughes o el siempre irregular John Singleton, se encargaron de finiquitar.

Pero ¿qué ocurrió con Carl Franklin?.

Más conocido por su papel de eterno perseguidor del Equipo A en la famosa serie televisiva, poco se supo de él, salvo que dirigió la más que recomendable “One True Thing”, después del fiasco que supuso “El diablo vestido de azul”, la apuesta que debió equipararle con los grandes de la industria.

Y es una lástima, porque Carl Franklin dirigió una de las grandes películas de los noventa: “Un paso en falso”. Thriller brutal en el que un reguero de cadáveres servía de hilo conductor a una historia de amor imposible entre un sheriff de pueblo, enamorado (pese a unos prejuicios raciales que a duras penas consigue contener) de quien no debe y en el lugar menos indicado para ello.

Cruda, brutal, lírica y ante todo desesperadamente romántica, así es “Un Paso en Falso”. En su día se convirtió en una “cult movie” solo apta para esnobistas enterados que con seguridad no la valoraron en su medida. Hoy está prácticamente olvidada, como olvidado está su director; un tipo de talento que siempre se negó a mostrar el latente conflicto racial que vive su país de otro modo que no fuese el suyo, sin venderse a politicamente correctas doctrinas tío Tom (negro bueno haga lo que haga – blanco malo, malo, malo…), tan dañinas como los viejos prejuicios que tanta vengüenza y rencor siguen provocando.

Tal vez sea esa la razón por la que no encabeza listas que debería liderar. Tal vez se considere su implicación política y social como insuficiente. Tal vez John Singleton antes de montar su infantiloide “Higher Learning” debería haber visionado y comprendido los subterraneos de “Un Paso en Falso” para hacer a aquella más soportable.

Se te echa en falta, Carl…

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