Se equivocan los que piensan que el no estar aquí significa el olvido. Lo prueba el que a pesar de los años en los que no he sabido de ella, su presencia siempre me ha sido cercana.

Hay una escena de “La feria de las vanidades”, en la que Rawdon le dice a su esposa, antes de partir hacia una batalla de la que sabe no regresará, “Debes saber que fuiste una mujer amada”.  

Claude Jade se ha ido sabiendo que pocas mujeres han sido tan amadas dentro de una pantalla.

Hoy, Antoine Doinel se ha quedado solo. Los que alguna vez nos enamoramos de aquella chica de aspecto frágil, también.

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