Otro de esos posteos que a nadie importan, sí. Lo siento, no me siento motivado últimamente. 

A ver… Resulta que debo haber fotografíado los servicios (con frecuencia, no merecen tal nombre)  de cada garito de Madrid y Suburbia que he pisado. Todo comenzó cuando un amigo aprensivo me pidió que entrase antes que él a uno de ellos para comprobar su estado… Por supuesto le engañé, describiendole una ciénaga inmunda como si de un palacio versallesco se tratara. Desde entonces (y dado que siempre llevo la cámara encima) me exigió material gráfico como prueba.

El resto es historia…

Myself: “¿Habeís visto el “tigre”?… Alguien ha escrito esto

J: “¿Y quién coño se dedica a fotografiar cagaderos?”

otro J: “Esa tía de la esquina no deja de mirarme”

Myself: “No he hecho una foto del retrete. Se la he hecho a la pared”

J: “Estoy hasta los huevos de ese puto anuncio”

otro J: “Me está mirando, seguro”

M y S (llegando, tras una visita al baño que confirma la famosa leyenda atribuida a las mujeres): “¿Qué haceis?”

J: “Viendo fotos de cagaderos”

Myself: “Forma parte de un estudio sociológico. En realidad, lo hago por la ciencia”

otro J: “Creo que me está mirando, ¿no creeís?”

M: “Álex, estás enfermo. Y tú, también (a J). Y tú, si te está mirando ¿por qué hay un tío de metro noventa tocándola el culo?”

Myself: “Pues a mí me gusta el anuncio. Si sale Bruce Lee me gusta cualquier cosa”

J: “Ese no es Bruce Lee, es la imagen de una puta campaña comercial que quiere venderte un puto coche”

M (a S.): “¿Tú entiendes algo?”

otro J: “¿Sabéis cómo ha quedado el Barça?”

Note: Los diálogos, excepto el último parrafo, pueden variar levemente.

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