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Pueden llamarle homófobo y antisemita, que a él le dará igual. Por su bocaza han desfilado adjetivos que demuestran que lo es. O tal vez no. Tal vez no sea más que un tipo incapaz de contener sus emociones más básicas mientras un policía le esposa en pleno estado de embriaguez o mientras un periodista le acosa sin tregua. En cualquier caso, debe ser difícil sobrevivir en la industria del cine hollywoodiense, fuertemente poblada por gays y judíos, siendo un monstruo tan atroz (nótese el tono irónico, por favor).

Ahora la bestia ha vuelto a atacar. Lo ha hecho según marca su libro de estilo. Provocando feroces desencuentros con toda clase de colectivos. Reescribiendo caprichosamente la historia con inexactitudes leves y anacronismos pavorosos. Todo ello a costa de una película, “Apocalypto”, en la que una vez más repite esquemas y fórmulas, recubriéndolas con su energico y personal sello de tan difícil digestión para tantos.

Y es que para entender “Apocalypto” hay que conocer y comprender la totalidad de su obra. El trabajo de un convencido católico que financia con su propio dinero una de las pocas capillas que aún oficia la eucaristía en latín. La obra de un fundamentalista cristiano que conjuga en sí mismo todos y cada uno de los defectos que le hacen humano (sobre todo, mujeres y alcohol) alejándole de la sinrazón del creyente devoto. Del que no tiene dudas. Condición que él, en el fondo, aspira a alcanzar.

Gibson lleva rodando la misma película, sin apenas variación, desde que debutara con la explendida “El Hombre sin Rostro” en 1993. Repite cada esquema, cada obsesión, cada situación. Vuelca sus obsesiones en su particular catecismo de modo honesto (al contrario que otros directores católicos, atraidos únicamente por lo cosmético), consiguiendo transmitir de modo pedestre, bien es cierto, el modo en el que él percibe la desesperanza. El famoso silencio divino que tanto frusta al débil de fe.

El cine de Gibson es violento en exceso. Su regusto por lo explícito nos remite de modo obsesivo al calvario de Cristo como violento fuego purificador. Repasen su obra: ¿Acaso no se trata de un viacrucis la peripecia del hombre despreciado por todos, linchado mediatica y socialmente, enjaulado en su propia casa, al que le es negado lo más básico: el contacto humano, en “El Hombre sin Rostro”? ¿No se trata de un calvario la terrible tortura, previa a su ejecución, a la que es sometido William Wallace en “Braveheart”? y para que hablar de lo evidente en el caso de “La Pasión de Cristo”. En esta ocasión, el protagonista sufrirá su propio calvario durante la interminable huida sin esperanza a la que es sometido, en forma de cansancio, heridas y golpes por todo su cuerpo. Su angustia es la angustia de los héroes de Gibson ante el calvario que pone a prueba su fe.

El cine de Gibson es indefensión. Mejor aún, incomprensión hacia la violencia ejercida por el hombre hacia sus semejantes. El desfigurado profesor de “El Hombre sin Rostro” se pregunta el porqué es tratado como una alimaña sin haber infringido daño alguno a nadie. William Wallace se abandona a una vida de violencia tras serle arrebatada su esposa de un modo vil. La incredulidad ante la violencia ajena, es recogida en la mirada confusa del Cristo de “La Pasión…”, al recoger a María Magdalena del suelo estando ésta a punto de ser lapidada por una multitud. En esta ocasión, se manifiesta en la escena de los prisioneros gritando su desesperación por una situación que no logran comprender, mientras son obligados a presenciar cómo sus mujeres son forzadas y sus hijos abandonados a su suerte.

El cine de Gibson es ternura como fuente de salvación frente a un mundo carente de compasión hacia el débil. Lo demuestra el niño que se acerca al apestado en su ópera prima (resulta memorable la escena en la que el repudiado tutor le muestra a su pupilo la diferencia entre hombres y mujeres basandose en el efecto gravitatorio ejercido sobre los cuerpos). Es el guerrero escocés que acaricia el cabello de su esposa en la penumbra. Es la madre del hombre que carga una cruz, corriendo hacia su hijo caido en el suelo, mientras recuerda, durante su corto trayecto, cómo era cuando él era un niño. Es la madre embarazada de “Apocalypto” que enterrada en un pozo, acaricia a su hijo tratando de no transmitirle su propio miedo. Escenas todas ellas, filmadas por Gibson con pudor. Casi de refilón. En una actitud que recuerda poderosamente al estilo de su mentor y maestro, el australiano Peter Weir.

El cine de Gibson es venganza. En su ideario la vengaza se torna en triunfo, manifestándose en forma de legado. Así, el niño torpe de su primera película, la cierra graduandose con honores en una academia militar. Un triunfo que será doble, pues el profesor desfigurado le observará desde la grada, escondido. Su presencia allí, abandonando su voluntario confinamiento por unas horas, es su triunfo. En “Braveheart” el legado se oculta en el vientre de la esposa del hijo de su enemigo. Finalmente, en “La Pasión de Cristo”, la venganza convertirá a los perseguidos en dueños del corral, aunque aún deban pasar siglos para que su legado se solidifique. En “Apocalypto”, premia la agonía del protagonista concediendole la posibilidad de cumplir con su misión como padre: pasar el testigo a sus hijos en un bosque que paulatinamente dejará de pertenecerles. Ése será su legado. Una efímera victoria.

El mundo de Mel Gibson engloba todo esto y mucho más. No puede olvidarse todo lo negativo que arrastra: El simplismo de su discurso. El que tan sólo los brillantes flashbacks de “La Pasión de Cristo” hagan pensar en una evolución creativa del director. Su visión esquemática de los buenos y los malos, que también parece evolucionar, aunque lo haga muy lentamente, pues lo arquetipico sigue dominando la descripción de sus personajes. De lo caprichoso de los momentos álgidos de “Apocalypto” poco se puede añadir. Rebuscados a veces (el eclipse), cuando no enfangados en lo delirantemente anacrónico (el final).

En el lado positivo, además de todo lo expuesto anteriormente, su portentosa habilidad para plasmar el horror de lo cotidiano. La escena de la llegada a la ciudad de la cuerda de presos es grande, muy grande. Pese a los muchos excesos cometidos, la sensación lateral de las cabezas que caen mientras los presos se dirigen hacia la piramide produce mayor angustia que cualquier película de terror. El momento en el que alcanzan la cúspide y el matarife se vuelve hacia ellos parsimoniosamente, con todo su cuerpo cubierto de sangre, es insuperable. Prodigiosa la naturalidad conque ocurre todo. La asimilación del horror como modo de vida. La locura sometiendo a la razón.

“Apocalypto” sirve para afianzar su posición como lo que Gibson es. Significa el anuncio de que su evolución siempre será pobre o no será, sencillamente porque no puede vencer la tentación de plasmar sus obsesiones ante una cámara de un modo reiterado sin prestar atención a lo periférico, ¿o acaso alguien cree que el título de la cinta (uno de los libros de la bíblia) es casual?.La epopeya de Garra de Jaguar no es (sólo) una película de acción, por mucho que haya sido etiquetada de modo tan simple. Se trata de Mel exorcizando sus demonios una vez más. Compartiendo sus dudas y miedos con todo aquel que quiera ver.

Desaparezco por unos días. Ayer estuve trasteando con la plantilla y terminé por desajustar tres o cuatro cosas, incluidos los comentarios, por tocar donde no debo. Trataré de arreglarlo cuando vuelva…

Pásenlo bien y ni se les ocurra ir a ver a Eddie Murphy en “Dreamgirls”.

Y no lo olviden… Chocolate sexy rulez!!

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Me saltaré los halagos baratos de las anteriores ediciones de Enlazados para tratar de centrarme en lo esencial por una vez.

Cineahora es una de esos pocos lugares que me hacen cuestionarme la conveniencia de seguir denominando burrosfera a este invento. Al contrario de lo que es habitual (y yo me incluyo en el saco) sus opiniones, con las que no estoy de acuerdo casi nunca, bien es cierto, son lanzadas sin altanería, sin cerrar las vías de entrada a opiniones divergentes. Se agradece, y es por ello por lo que suelo leer sus crónicas con gusto, tratando de emborronarlas lo menos posible con mis comentarios. Cierto que padece del mal de la estrellita puntuadora; Extendida aberración populista que limita la opinión al tiempo que hace crecer los lectores. Algo perdonable desde luego, como espero disculpe este personal e inutil comentario.

Cinéfila e ilustrada, algo no muy habitual en la burrosfera, Liliana regenta un exquisito blog desde Argentina. El empaque que le otorgan sus colaboradores convierte a su página en una referencia obligada dentro de la abundante oferta temática de la red. Mis enormes carencias impiden que comente demasiado. Aún así, leo con frecuencia sus opiniones, las cuales, en no pocas ocasiones, han servido para enriquecer mi propia compresión, sin renunciar a la mía propia, de determinadas cintas.

A Marnie no le hacen falta visitas. Su dinámica y visitada page se lee con agrado y ligereza. Su energía tanto posteadora como visitadora me tienta a preguntarle cuál es su secreto para condensar semejante actividad en tan poco tiempo. Aunque supongo que tal enigma se resume en el entusiasmo por convertir su hogar virtual en la referencia que ya es. Y no digo más, porque apenas la conozco. Mi pereza en lo referente a lo virtual me limita a los veinte o treinta enlaces que guardo en favoritos, rotos ocasionalmente por furtivas visitas a webs en las que raramente volveré a caer. No es este el caso. A su elaborada página le sobran méritos.

Por último, Juan ofrece una visión tan radicalmente distinta de la mía que en ocasiones podrían confundirse. Alguien que coloca un título semejante a su casa virtual, adornándolo con tan sugerente fotografía ya merece ser ojeado con frecuencia. Su blog es personal más que temático. Pero bueno, éste también lo es aunque en ocasiones sepa disimularlo.

Y ya está… No enlazo más. Si alguien cae por aquí buscando serlo para recibir más visitas, además de estar pésimamente informado (nada menos que 27 visitas he recibido hoy. elocuente dato…. y entre ellas la de el ya clásico preñahermanas) debe saber que como decía el gran Cleavon Little en “Sillas de montar calientes”: “Quince es mi límite”… (aunque el contexto al que él se refería tenía un resultado sumamente más gozoso que ver un simple nombre escrito en la esquina de un página web poco transitada).

Por supuesto este bobo gesto no precisa de reciprocidad. Ni tienen porqué enlazar este tugurio, ni deben hacerlo (mal por cineahora que ya he visto que lo ha hecho). Repito, una vez más, que este a este lugar no le queda vida más allá de la primavera. Sería estúpido enlazarlo pues.

No me olvido de mi estimada Carolina, Xavi, NoSurrender y algún alma perdida más, quienes tienen la sana costumbre (que todos deberían seguir) de no publicitar a nadie en sus respectivos blogs. Sepan que les tengo en favoritos, así que tendrán que seguir aguantando mis visitas (casi siempre en silencio, eso sí) por algún tiempo…

Tenía pensado hacer un posteo ranking, como solía hacer en mi vieja y añorada choza. El tema: las diez mayores meteduras de pata (osease, cagadas) de la historia de Tinseltown. Pero tras muchos intentos por completar la lista… me quedé estancado en siete, por lo que he decidido abandonarlo, cual tullido en expedición antártica. 

El repaso incluía desde el suicidio accidental de Lupe Velez hasta la megalomanía de Coppola a la hora de reconstruir la ciudad de Las Vegas bajo techo. Sin embargo, no me resisto a contar una de ellas. Puede que la menos espectacular y más desconocida de todas. La que tiene como protagonistas a una de las grandes divas del mudo, Alla Nazimova y al jóven prodigio que cambió la industria al modernizar los procesos de producción, Irving Thalberg.

Intentaré ser breve…

Alla Nazimova, nacida Miriam Edez en la Rusia zarista, pasó, casi sin pausa, de ser niña prodigio (era una virtuosa del violín) a convertirse en la favorita del mítico director teatral, Stanislavsky, quien no sólo la convirtió en su favorita, sino que la transformó, en poco tiempo, en la gran diva de la escena teatral rusa.

Los crecientes problemas surgidos en el caldeado ambiente de la Rusia pre-revolucionaria le obligaron a tomar la decisión de abandonar su país en 1905, aprovechando una gira europea.

Conoció París, Berlín y finalmente, Londres, lugar en el que se estableció para asombrar al mundillo intelectual britanico, seducir (y humillar) a Isadora Duncan y completar una concienciación política (merced a sus contactos con el influyente movimiento sufragista local) extremadamente liberal para la época.

Poco más tarde, llegó a los Estados Unidos doce años antes de que existiera Hollywood. Lo hizo como una estrella. Como la diosa a la que le bastaba arquear su largo cuello para fascinar a su audiencia. Primero conquistó el teatro. Después, atraida por el dinero, se convirtió en una de las primeras estrellas indiscutibles del nuevo arte cinematográfico.

La incognita consiste en averiguar cómo una carrera tan sólida se destruyó de la noche a la mañana. Y no fue su nada disimulado lesbianismo (pecado mortal para la puritana sociedad de aquella época) lo que la precipitó en el abismo del fracaso. Tampoco sus sonadas orgias, de las que se cuenta se servía cocaína a los asistentes en bandejas de plata. En realidad, fue una “confusión” generada por su caracter altivo lo que sirvió de detonante.

Al parecer, durante una fiesta, la intocable Nazimova (cuya gloria, por entonces, había permitido que fuese levantado un teatro bautizado con su nombre) ofendió a Thalberg al “confundirle” con un camarero.  Tras pedirle en reiteradas ocasiones que le sirviera una copa, Thalberg abandonó enfurruñado la fiesta, ante el jolgorio de la diva, orgullosa de ser capaz de desafiar a los mismísimos dueños del negocio.

Su carrera comenzó, entonces, un lento e imparable declive que culminó, pocos años más tarde, con la estrella suplicando un trabajo en una película sonora para la Metro. Sentado, frente a ella, se encontraba Thalberg, a punto, al fin, de completar su venganza. La Nazimova no recordaba su pasado encuentro; Thalberg lo hacía al dedillo.

Tras escuchar la súplicas de la apagada estrella durante media hora, Thalberg le respondió un seco: “Jamás, Madame. Nunca mientras esté yo aquí”.

Irónicamente, la que había sido estrella de la Metro antes de la llegada de Mayer y Thalberg, regresaría al cine en 1940, envejecida y gastada. Lo hizo con una película de la Metro. Y lo más paradojico de todo, Norma Shearer, viuda de Thalberg, figuraba en los créditos dos nombres más abajo de la antigua diva.

Y como diría el narrador de “Magnolia”  “Ésto, no puede ser casualidad”.

Disculpen la insustancial chapa.

Pues tengo casi listo uno de esos posteos que nadie leerá (por largo y farragoso) en torno al personal “Apocalypto” ideado por la desequilibrada mente Mel Gibson aka “La Bestia”… Pero como quiero añadir un vídeo y un par de cosas más que tengo pendientes, ahí va otro de esos posteos que a nadie importan.

Resulta que el pasado sábado al salir de la proyección de la peli dirigida por el australiano, fui informado de lo desfasado que estoy al no haber visto aún “A Scanner Darkly”, la nueva película de Richard Linklater.

Poco importa que no se haya estrenado en salas. De las cinco personas que nos reunimos alrededor de aquella mesa cubierta por (Mary Kate, no lo leas) copas de vodka con red bull y cervezas, moi era el único que aún no ha visto este extraño híbrido de comic y acción real.

Después de que me pusieran la cabeza como un bombo, decidí informarme de lo que me estaba perdiendo. De hecho, me bajé la película (en tiempo record, además), pero nada… no soy capaz de aguantar más de quince minutos de mirada fija en mi cutremonitor jurásico.

Parecerá una estupidez, sí. Pero lo único que me ha producido curiosidad, después de tal sobredosis de información, es saber qué pinta tendría si fuese uno de los personajes de la película…

Y el chapucero resultado final, Gimp mediante, usando como soporte una de esas fotous tomadas en lavabos de pacetos que tanto les gustan, ha sido éste:

Horreur!! Me quedé a medio camino entre el Caraculo de “Preacher” y el hermano feo de Quasimodo. Aunque lo cierto es que salgo más favorecido de lo que estoy al natural.

En fin… No lo intenten en casa.

Lo confieso, pese al pavor que me provocan los premios en general… programé el trasto para grabar las nominaciones a los Oscars (como acto de constricción prometo flagelarme del modo más cruel posible: viendo un capítulo completo de “Manolo y Benito”).

En fin… Que lo que suele ser un trámite se convirtió en una orgiástica mañana para Salma Hayek, que comenzó con un yeah!! dedicado a la nominación recibida por su íntima, Penélope Cruz, continuó con miradas y sonrisas de puro gusto (según iban cayendo las nominaciones de sus compatriotas) y terminó con ella misma siendo víctima de la caracteristica risa postcoital (entre gozosa y agotada) al sonar el nombre de “El Laberinto del Fauno” como nominada a mejor película de habla no inglesa en representación de su pais, México.

Sólo espero que Sid Ganis (presidente de la Academia situado a su lado) le pasase un cigarrillo una vez terminado el “acto”.

Por cierto, y hablando del señor Ganis; Estoy sordo o le ha llamado Alfancho Querón al director de “Hijos de los Hombres”

No necesita peloteos publicitarios, que su page tiene más visitas que Cachuli en Alhaurín.  Pero por si no alguien no lo sabe, le informo de que si tiene alguna buena historia que contar en relación con sus visitas a las salas oscuras, se pase por aquí:

Concurso litronero 

Concurso litronero (con premio incluido, ojo), que me da pie para colgar por cuarta (y prometo que última) ocasión este viejo posteo…

EL MUNDO ES UN LUGAR EXTRAÑO

Desde pequeño tengo la costumbre de guardar la entrada de cada película que veo, añadiendo en el reverso la fecha, el título y un breve comentario que sirva para recordarme tanto las sensaciones que me produjo la película, como cualquier otra cosa que ocurrió durante la proyección.

Y es que en las cerca de mil películas que he visto en salas, me ha pasado de todo… He asistido a peleas. Me han metido mano y he metido mano. Un anónimo pajillero nos informó a todos los que allí estabamos a grito pelao de su extasis manual gracias a las potentes tetas de Erika Eleniak durante la proyección de “Chasers”. He sufrido cientos de veces a los domingeros palomiteros. He visto películas completamente solo en la sala (“Sky Captain y el mundo del mañana”… la madrugada del 5 de enero del pasado año). He presenciado abucheos, abandonos en masa, aplausos a destiempo, risas flojas incontenibles. Conocí a mi segunda novia durante la proyección de “El abogado del diablo” con Don Johnson pavoneandose al fondo. Me robaron en plena sesión. Tuve que ver “Ed TV” con un tipo con aspecto de psicótico delante mío, quien no cesó de mirarme de reojo durante toda la película. Mi hermano y yo vimos “La pasión de China Blue” a las cuatro de la tarde en un cine de la periferia, rodeados de los (autenticos) pacientes de un psiquiátrico que repetían compulsivamente cada línea de diálogo que escuchaban. Fui objeto de excesivos cuídados por parte de los acomodadores al ver “Sin City” con muletas el pasado verano. Vi “The Crow 2″ completamente empapado a causa de una tromba súbita de agua que me alcanzó poco antes de llegar al cine… lo que terminó provocandome una neumonía que casi acaba conmigo. Asistí a una surrealista sesión de “Mystic River” en el CineCitte de Getafe, en la que la corriente eléctrica se desvaneició no menos de cuatro veces…. siendo amenizados los tiempos muertos por una empleada que nos hacía resumenes de lo que había ocurrido hasta entonces… En fin, hay mucho más. Pero creo que la más extraña y entrañable situación fue esta…  

Sucedió antes de comenzar la proyección del magnifico debut de Alan Rickman como director en “The Winter Guest”…. Eramos cinco personas, aquel gélido día de febrero. Tres chicos, dos chicas… Sólo dos habían ido juntos, el resto nos habíamos sentado dispersos en aquella enorme sala… De repente, el tipo que estaba más adelantado se levantó y dijo: “Escuchad… ya que somos tan pocos y hace tanto frío… ¿Por qué no nos sentamos todos juntos?”.

Y así lo hicimos… Es más, al salir, noche cerrada ya, tomamos café, los cinco, mientras discutíamos sobre la peli… Estuvo bien. Incluso nos intercambiamos los teléfonos…

Nunca volvímos a vernos.

Cortesía de Ron Burgundy, Christina Applegate y sus chicos del canal 4…

Ya queda menos para la primavera…

En el Gran Hermano VIP britanico (tan cacareado últimamente), participa esta mujer de aspecto vacaburro y facciones simiescas…

  

… que al parecer, le dedicó unos cuantos insultos racistas a una conocida actriz de Bollywood que atiende al nombre de Shilpa Shetty, y es infinitamente más atractiva que aquella…

Según leo, la vacaburra cuenta con el apoyo vejatorio de otras dos concursantes: Esta modelo, de nombre Danielle, que debe creer que posar en pose zorrón style le hace parecer más interesante…

… y una actriz/cantante llamada Jo, cuyo rostro, con reminiscencias del gañán, me suena de aquella aberración titulada “Club seven en Miami” o Hawaii, yo qué sé…

Y lo cierto es que todo esto me importa una mierda. Lo que realmente me gustaría saber es qué hace mi admirado Ken Russell (a sus 80 años) participando en este atentando al sentido común (o respetable experimento sociológico, que diría la Milá).

Por cierto… ¿Seguro que el tipo de la fotou que aparece en la page oficial es Ken Russell y no Carlos Pumares?…

Por favor, lean…

LA EVOLUCION DE LA ENSEÑANZA DESDE 1960 A LA ACTUALIDAD

ENSEÑANZA DE 1960:

El enunciado es:

‘Un campesino vende un saco de patatas por 1000 ptas. Sus gastos de
producción se elevan a 4/5 del precio de la venta. ¿Cuál es su beneficio?’

ENSEÑANZA TRADICIONAL DE 1965:

Un campesino vende un saco de patatas por 1000 ptas. Sus gastos de
producción se elevan a 4/5 del precio de venta, esto es, a 800 ptas. ¿Cuál
es su beneficio?

ENSEÑANZA MODERNA DE 1970:

Un campesino cambia un conjunto P de patatas por un conjunto M de monedas.
El cardinal del conjunto M es igual a 1000 ptas., y cada elemento vale 1
PTA. Dibuja 1000 puntos gordos que representen los elementos del conjunto M.
El conjunto F de los gastos de producción comprende 200 puntos gordos menos que
el conjunto M.

Representa el conjunto F como subconjunto del conjunto M, estudia cuál será su unión y su intersección, y da respuesta a la cuestión siguiente: ¿Cuál es el cardinal del conjunto B de los beneficios?
Dibuje B con color rojo.

L.O.G.S.E.:

Un agricultor vende un saco de patatas por 1000 ptas. Los gastos de
producción se elevan a 800 Ptas. Y el beneficio es de 200 ptas.

Actividad: subraya la palabra ‘patata’ y discute sobre ella con tu
compañero.

LA PROXIMA REFORMA:

El enunciado será algo así:

‘Ebaristo, lavriego, burges, latifundista espanyol facista spekulador i
intermediario es un kapitalista insolidario y centralista q sa enriquezio
con 200 pelas al bender espekulando un mogollon d patatas’. Bibe al hoeste de Madrid esplotando ha los magrevies .Lleba a sus ijos a una esjuela de pago. Analiza el testo, vusca
las faltas desintasis,dortografia, de
puntuacion, y si no las bes no t traumatices q no psa nda.

Ejcribe tono, politono o sonitono con la frase ‘QUE LISTO EL EBARISTO’ y envia unos sms a tus colejas komentando
los avusos antidemocráticos d Ebaristo i conbocando una manifa expontanea d protesta. Si bas a la manifa sortearan un buga guapeado.
pasalo’

Fantástico texto cortesía de Al

Y es que cuando recibo mensajes como éste…

… de veras que pienso en lo cojonudo que debe ser el tener un bonito cerebro sin estrenar. De todos modos, no creo que sea justo culpar completamente de ello al tercermundista sistema educativo que padecemos (pueden incluir a los padres en el saco). El problema es más profundo y, me temo, irresoluble.

Ale. A lavarse la puta boca cada vez que hablemos de “Prison Break”. Y eso que la puse bien. Me encanta esa serie. Pero claro, eso es difícil de entender cuando se es un débil mental y se carece de la capacidad de comprensión.

Sí, ya sé que dije que no más memes, pero ya que la petición viene de uno de los niños perdidos amablemente acogidos por el Sr. Yume, acepto el encargo sin rechistar…

A ver… Ya hice este meme. Hace tiempo, en la page de una muy querida cyberconocida a la que conocí en una reencarnación virtual anterior. En aquella ocasión, el libro elegido fue “Demonología” de Rick Moody (sí, ya sé… qué pesao).

Pero primero recordaré las bases de este embrollo.

Se trata de seguir los siguientes pasos:

1.Coge el libro más cercano que tengas

2.Lo abres por la página 123

3.Buscas la quinta frase (que no línea)

4.Y escribes las 3 frases que le sigan en tu blog

5.Por último nominas a cinco personas para que hagan este juego.

Dicho y hecho, y ya que el libro que estoy leyendo ahora (“El Guardián del Muerto” de Ambroce Bierce) no tiene página 123, he tenído que recurrir a “Máximas, pensamientos, caracteres y anécdotas” de Chamfort (el que estaba al lado, vamos). Y el resultado ha sido el siguiente:

“Los necios, los ignorantes y las gentes deshonestas pretenden obtener de los libros ideas, razones, sentimientos nobles y elevados, al igual que una mujer rica va a una tienda de tejidos a abastecerse con su dinero”

Hala, ahí queda eso. Chamfort, que siempre fue así de diplomático.

Tranquilos, no se lo pasaré a nadie. El que quiera es libre de hacerlo. Pero si de verdad quieren aprovechar su valioso tiempo, y se sienten atraidos por la cultura japo, deberían echar un vistazo a la choza virtual de Madmax

Que un erudito de este calibre en todo lo referente a la cultura manga, apenas reciba comentarios, demuestra mi teoría de lo burra que es la burrosfera. Conste que yo me sumo al grupo, pues mis conocimientos en la materia apenas pasan del maestro Miyazaki, Mazinger Z, Bola de Dragón y poco más… 

Perdón por el descarado spam. La causa lo merece.