No necesita peloteos publicitarios, que su page tiene más visitas que Cachuli en Alhaurín.  Pero por si no alguien no lo sabe, le informo de que si tiene alguna buena historia que contar en relación con sus visitas a las salas oscuras, se pase por aquí:

Concurso litronero 

Concurso litronero (con premio incluido, ojo), que me da pie para colgar por cuarta (y prometo que última) ocasión este viejo posteo…

EL MUNDO ES UN LUGAR EXTRAÑO

Desde pequeño tengo la costumbre de guardar la entrada de cada película que veo, añadiendo en el reverso la fecha, el título y un breve comentario que sirva para recordarme tanto las sensaciones que me produjo la película, como cualquier otra cosa que ocurrió durante la proyección.

Y es que en las cerca de mil películas que he visto en salas, me ha pasado de todo… He asistido a peleas. Me han metido mano y he metido mano. Un anónimo pajillero nos informó a todos los que allí estabamos a grito pelao de su extasis manual gracias a las potentes tetas de Erika Eleniak durante la proyección de “Chasers”. He sufrido cientos de veces a los domingeros palomiteros. He visto películas completamente solo en la sala (“Sky Captain y el mundo del mañana”… la madrugada del 5 de enero del pasado año). He presenciado abucheos, abandonos en masa, aplausos a destiempo, risas flojas incontenibles. Conocí a mi segunda novia durante la proyección de “El abogado del diablo” con Don Johnson pavoneandose al fondo. Me robaron en plena sesión. Tuve que ver “Ed TV” con un tipo con aspecto de psicótico delante mío, quien no cesó de mirarme de reojo durante toda la película. Mi hermano y yo vimos “La pasión de China Blue” a las cuatro de la tarde en un cine de la periferia, rodeados de los (autenticos) pacientes de un psiquiátrico que repetían compulsivamente cada línea de diálogo que escuchaban. Fui objeto de excesivos cuídados por parte de los acomodadores al ver “Sin City” con muletas el pasado verano. Vi “The Crow 2″ completamente empapado a causa de una tromba súbita de agua que me alcanzó poco antes de llegar al cine… lo que terminó provocandome una neumonía que casi acaba conmigo. Asistí a una surrealista sesión de “Mystic River” en el CineCitte de Getafe, en la que la corriente eléctrica se desvaneició no menos de cuatro veces…. siendo amenizados los tiempos muertos por una empleada que nos hacía resumenes de lo que había ocurrido hasta entonces… En fin, hay mucho más. Pero creo que la más extraña y entrañable situación fue esta…  

Sucedió antes de comenzar la proyección del magnifico debut de Alan Rickman como director en “The Winter Guest”…. Eramos cinco personas, aquel gélido día de febrero. Tres chicos, dos chicas… Sólo dos habían ido juntos, el resto nos habíamos sentado dispersos en aquella enorme sala… De repente, el tipo que estaba más adelantado se levantó y dijo: “Escuchad… ya que somos tan pocos y hace tanto frío… ¿Por qué no nos sentamos todos juntos?”.

Y así lo hicimos… Es más, al salir, noche cerrada ya, tomamos café, los cinco, mientras discutíamos sobre la peli… Estuvo bien. Incluso nos intercambiamos los teléfonos…

Nunca volvímos a vernos.

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