Sabido es que la telebasura se alimenta de los más bajos instintos de la sociedad. Como sabido es que todo el mundo guarda algún tipo de prejuicio hacia los que son de otro color, hablan otro idioma o profesan una religión diferente a la suya (en este sentido los misántropos jugamos con ventaja: odiamos a todos por igual).

En el desolador panorama televisivo actual la programación de Telecinco, compuesta básicamente por programas del corazón y absurdos realities, arrasa a la competencia gracias a su astuto conocimiento de la psique del ciudadano medio de este país. A su vez, entre tanta mierda destacan con holgura “Aquí hay tomate” (una aberración del averno que me hace cuestionar la naturaleza humana de su vomitivo presentador) y “A tu lado” (excremento virado en rosa modelado manualmente por hordas de demonios nacidos de los muchos subproductos de la cadena).

Del racismo subliminal que emanó (no sé si por un día o es regla habitual, pues preferiría la ceguera a ver semejante bazofia) el programa de la cadena amiga durante la presentación de un tipo africano recibido a golpe de tam-tam y de la alucinante presentación de un invitado de etnia gitana en otro “programa” afín (en este caso de Antena3), hablan estas imagenes. No se pierdan los hilarantes comentarios de Ángel Martín…

Vean, vean… que no imaginan el trabajo que me cuesta editar estos vídeos.

Lo dicho. La próxima vez sugiero colgarle un taparabos de leopardo al tipo en cuestión. Mejor aún, propongo que le impongan la obligatoriedad de dirigirse a las hienas contertulianas bajo el apelativo de Masa (sustituible por Bwana para aquellos que no hayan visto “Raíces”). 

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