Sí. Como suena. Todo el mundo pensando en que el próximo domingo Ennio Morricone recogerá un premio honorífico cuando en realidad resulta que se lo otorgarán gracias a la sublime partitura compuesta para “Culitos Rotos”.

Y si no me creen, vean:

O mejor, echen un vistazo aquí… (update: umm… tarde. ya lo han arreglado)

Ennio Morricone – Wikipedia

Ya se la han colado a los tipos de la enciclopedia virtual… otra vez.

Para no caer en la trampa del halago fácil (uno más de los muchos que le estarán cayendo al maestro estos días) les contaré cómo sacarle de sus casillas. Por si se lo encuentran por ahí, que nunca se sabe…

A ver… Si el talón de Aquiles de Michael Nyman es la música caribeña (memorable aquella entrevista en la que sonaba una bachata de fondo, en el salón del hotel en el que se llevaba a cabo, que el músico inglés cortó de raíz gritando: “Apaguen esa puta música o la entrevista se acaba aquí”), el de Morricone es una simple combinación de palabras: “Spaghetti Western”.

“Es una camisa de fuerza. No entiendo cómo, después de todos los filmes que he hecho, la gente sigue pensando en “Por un Puñado de Dólares”. La gente está atascada en el tiempo, hace 30 años. Mi producción para películas del oeste es quizá el 7,5 o el 8 por ciento de todo lo que he hecho”

Y es que el lado intimísta de Morricone siempre fue más fuerte que ningún otro. Lo ha demostrado sobradamente de palabra y obra. Siente predilección por recrear los estados del alma con sus sonidos: La euforia mística (“La Misión”), el flechazo amoroso que ya nunca abandonará al que lo siente (“Deborah’s Theme” – “Érase una vez en América”), la evocación de la tristeza (“Malena”), la nostalgia (“Cinema Paradiso”)…

Una de sus piezas predilectas se incluye en la banda sonora de “State of Grace”, rebautizada en España con un título que no deja lugar a la duda: “El Clan de los Irlandeses”. En ella, se le encargó que intentase materializar esa especie de saudade irlandesa (que nada tiene que envidiar a su referente portugués) que mezcla el fatalismo más hosco con un deseo de vivir que ya quisiera el Mr. Jones, que interpretara Richard Gere, en sus mejores y bipolares momentos. Ese estado de gracia que te hace caminar sin posar los pies en el suelo. 

El resultado, insertado en la última escena (BEWARE – SPOILERS) de la revisable película de Phil Joanou de impresionante reparto, fue este…

He dejado un par de minutos de los créditos para que puedan hundirse a gusto en el fango (la tristísima melodía invita a ello). Si desean escuchar la versión completa, además de leer algo más coherente que esta tontería que acabo de escribir, no se pierdan el homenaje que el compositor recibirá en Cineahora en unos días.

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