Primero fue un router:

Y aunque no estaba averiado, la incompetencia de los tipos de telefónica les llevó a enviarme otro para solucionar el molesto incoveniente de no recibir señal alguna…

Así pues… Luego fueron dos:

Y por supuesto, el problema siguió ahí…

Muchos días, un sospechoso cambio de número de teléfono (sin notificación ni permiso de por medio), docenas de horas al teléfono tratando de explicar el problema a operadoras que prefieren no escuchar y tres heróicos técnicos que nunca llegaron, más tarde, me rendí y, más alterado que un zingaro, decidí darme de baja de un servicio que nunca llegué a utilizar pero que seguro van a cobrar.

Y todo para acabar igual que estaba hace un mes…

De hecho, el nuevo bicho que me han instalado los tipos de ONO es hasta más mono que el anterior.

En fin, que aunque este lugar parezca tan solitario como un pueblo del Far West, bala de paja atravesando la calle incluida, sigo por aquí…

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