Cables de alta tensión, bares con mesas de madera desconchada, lunas enterradas, carreteras mal asfaltadas y viento. Siempre el viento. En Suburbia las matemáticas no son exactas, quizás por ello el viento sopla sin pausa. 

El verde es impostado y el azul sintético. Aquí predominan el marrón, el gris y un amarillo chillón que daña los ojos si no apartas la vista a tiempo. En una ocasión, un familiar, en visita ocasional y breve, dijo que desde el cielo Suburbia se ve marrón y malva, como un agujero escavado en el suelo. Curiosamente de un modo similar retrató Hal Hartley su Nueva Jersey natal.

Pese a que el módulo que estudiaba poco tenía que ver con ello, durante dos años recibí una hora semanal de clases de fotografía. En la primera clase el tipo que las impartía nos dijo que con él nunca aprenderíamos a realizar encuadres, situar composiciones, ni articular juegos de luz.

“Una fotografía debe contar la historia de quien dispara el objetivo”.  

Supongo que esta es mi historia…  

Anuncios