Pese a lo lento y laborioso del proceso, hacer montajes caseros con trabajos ajenos es muy relajante. Aquí va uno más. Encuentros breves, baldíos, decepcionantes, esperanzados o imposibles.

Enid espera un autobús que oficialmente no existe. También el breve encuentro de Caroline y Adam en una escalera mecánica (uno sube, otro baja), elocuente metáfora de una historia condenada a no ser más que un destello. Un encuentro más, nocturno, entre dos adolescentes que no pueden sentir el tacto del otro más que a través de una ventana. Una solitaria espera bajo la lluvia de dos amantes que nunca llegarán a serlo. Y más encuentros… En Tokio, en una estación de metro de París, en Montauk. Visiones borrosas de Londres bajo la lluvia a través de una lágrima y la apuesta perdida de antemano por una chica coja tratando de vencer a la física y al destino. Todo ello en cinco minutos. Podría haber sido mejor, pero al utilizar el método de montaje de “21 gramos” style fue el azar el que decidió qué película aparecía y cuál se quedaba en el limbo de mi estantería.

En fin… Las migrañas remiten y se anuncian lluvias para este fin de semana. Que la cuna siga meciendose, ya lo dijo Griffith…

Ah sí… Miss Ice, si lee esto manifiéstese, por favor. Necesito su permiso para expoliar. Aún me quedan el Sr. Harris y vos por homenajear. Si es que ser citado en este lugar puede considerase de tal modo y no como un oprobio.

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