Fran: He lavado mis medias y de paso he lavado sus calcetines

Baxter: Gracias

Fran: Es extraño… sólo he encontrado tres pares y medio

Baxter: Soy un hombre muy desordenado

Fran: Eso creo. ¿Qué hace una raqueta de tenis en la cocina?

Baxter: ¿Una raqueta? Oh, sí. Es para preparar un plato italiano. Sirve para escurrir los spaghettis.

Fran: Oh, ¿y por qué no…?

Baxter: Soy un buen cocinero, pero un pésimo amo de casa

Fran: Sí que lo es. Al cepillar el diván ¿sabe lo que he encontrado?

Baxter: No

Fran: Seis horquillas, un lápiz de labios, unas pestañas postizas, dos peines de señora y un espejito

Baxter: Soy de esas personas que no saben decir no. No me refiero a las chicas, me refiero a…

Fran: A las personas como el señor Sheldrake

Baxter: Sí, eso es

Fran: Ya comprendo. Usted es una víctima

Baxter: ¿una qué?

Fran: Hay víctimas y aprovechados. Es el sino de cada cual y no tiene remedio

Baxter: Bueno, yo no diría eso. ¿Qué le gustaría cenar? Hay sopa de cebolla y espárragos en conserva

Fran: Tengo que volver a casa. Mi familia estará muy asustada

Baxter: Aún no puede marcharse, el doctor ha dicho que necesita dos días para desintoxicarse

Fran: ¿Cuántos días son necesarios para desintoxicarse una de la persona amada? Tendría que inventarse una sonda para lavar el corazón

Baxter: Sé bien lo que usted siente, señorita Kubelik. Cree que es el fin del mundo pero no lo es. Yo he pasado por lo mismo que usted

Fran: ¿En serio?

Baxter: Yo adopté otro sistema, el pistoletazo

Fran: ¿A causa de una chica?

Baxter: Mucho peor, era la esposa de una amigo mío. Me enamoré perdidamente de ella. Un amor sin esperanza, de modo que decidí terminar. Verá, compré una pistola en una casa de empeños y me fui en el coche… ¿Conoce Cincinnati?

Fran: Nunca estuve allí

Baxter: No importa. Aparqué el coche y cargué la pistola. Le aseguro a usted que no es fácil pegarse un tiro. Uno no sabe cómo tiene que hacerlo. Dispararse, pero ¿dónde? ¿Aquí? (señala su cabeza), ¿aquí? (su boca), ¿aquí? (su corazón). ¿Sabe dónde acabé disparándome?

Fran: ¿Dónde?

Baxter: Aquí (señala su pierna)

Fran: ¿En la rodilla?

Baxter: Sí. Mientras estaba sentado pensando en lo que debía hacer, un policía metió su cabeza para decirme que había aparcado mal. Quise esconder la pistola y entonces se me disparó.

Fran: (riéndose) ¡Es espantoso!

Baxter: Sí, tardé un año en poder doblar la rodilla. Pero olvidé a la chica en tres semanas. Sigue viviendo en Cincinnati, tiene tres niños y ha engordado diez kilos. Siempre me envía un pastel por navidad

Fran: Oiga, ¿no habrá inventado todo eso para consolarme?

Baxter: Naturalmente que no. Aquí está el pastel. ¿Quiere ver mi rodilla?

Fran: No, gracias. No quiero que en la oficina me pregunten luego cuándo y cómo he visto su rodilla

Baxter: Claro… Ahora voy a preparar la cena. Tomaremos el pastel de postre. Usted quédese quietecita y siga descansando

Fran: Sí doctor…

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