En 1974, Donald C. Willis, conocido crítico norteamericano experto en el género de la ciencia ficción, recibió el encargo de escribir un estudio crítico de la obra de Frank Capra. En un principio, Willis rechazó la propuesta argumentando que las “almibaradas” películas del director italoamericano eran lo opuesto a lo que él consideraba interesante. Además, su mal momento anímico le pareció poco apropiado para realizar una aproximación al personaje. Convencido por un amigo de revisar algunas de las películas de Capra, Willis se sorprendió al reencontrarse con “Qué Bello es Vivir”, “El Estado de la Unión” y “Vive Como Quieras”. Eran películas completamente diferentes a lo que él recordaba. De hecho, en ese momento comenzaba a interesarse por escribir el proyecto propuesto cuando vio “Juan Nadie”. El impacto fue tal que desde el momento de abandonar la sala de proyección escribir el libro se convirtió en una obsesión que le impidió casi dormir hasta haber concluido el texto que terminaría convirtiendose en uno de los mejores estudios críticos escritos sobre las películas dirigidas por Frank Capra.

Las reticencias iniciales sufridas por Willis son muy comunes. Se tiende a clasificar la obra de Capra de modo equívoco, otorgandole etiquetas tan poco vistosas como las de cursi, edulcorado e inocentemente idealista. De hecho, hubo una época en la que la sóla mención de su nombre servía para desacreditar a quien lo pronunciase… El sentimentalismo de su cine es banal, simplista, populista, el nivel de ideas es absurdo, vacío de intelectualidad, dijo el crítico britanico Gerald Mast tras visionar “El Secreto de Vivir”. Como le ocurrió a Ford, la politizada década de los sesenta no fue buena para él.

Pero su cine va mucho más allá. Con frecuencia se olvida que en pocas ocasiones la pantalla ha reflejado la miseria y crueldad del ser humano hacia sus semejantes como lo hizo él en sus películas. Capra mostró siempre una faceta bipolar fácilmente reconocible. Gustaba de someter a sus personajes a situaciones límite que solía situarles frente a gestos desesperados como el suicidio (Juan Nadie, Qué Bello es Vivir, La Amargura del General Yen) para terminar por redimirles (no siempre) mediante improbables muestras de solidaridad ajena. Todo ello expuesto casi siempre bajo los mecanismos de la comedia, el género en el que él se sentía más cómodo.

Como Willis, reconozco en “Juan Nadie” una obra mayor a la media de su obra. La historia del vagabundo descreido que tras ser captado por un grupo de poder es utilizado como cebo para atraer a la clase media y mediabaja con fines políticos, fue desde siempre malinterpretada; Fue acusada de fascista por unos… John Doe encarna a un completo fascista que sospecha de todas la ideas y todas las doctrinas, pero que cree en el compromiso innato del hombre corriente (Andrew Sarris en “American Cinema”) y de marxista por otros… Walter Brennan es el enemigo del dinero y el abogado de un rechazo chaplinesco de la sociedad y la civilización. Es, quizás, el orador marxista de la película (Gerald Mast en “The Comic Mind”), por citar algunas de las alucinadas opiniones que obviaron lo más evidente del discurso de Capra: el desgarro del hombre corriente incapaz de enfrentarse a un sistema que puede encumbrarle y hundirle en cuestión de horas.

Doe no cree en nada ni en nadie porque no tiene motivos para hacerlo. Su fugaz encuentro con la fama, al que llega en busca de un plato de comida caliente, le humanizará paulatinamente. Primero se encontrará con la bondad casi infantil de sus primeros seguidores, momento en el que El Coronel, irrecuparable misántropo compañero de sus andanzas homeless, le advertirá del peligro que corre al mezclarse con las “personas normales”. Después se reencontrará (en varios momentos, Doe, deja entrever una borrascosa relación pasada) con el amor encarnado en la figura de Ann, miembro del equipo destinado a convertirle en títere populista. Finalmente se completará su metamorfosis lo que hará que su literal caida sea aún más dura si cabe… Pero esa es otra historia. O mejor, un nudo. El nudo.

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