Cyrano de Bergerac es herido de muerte de camino al convento en el que se encuentra recluida su (en secreto) amada Roxane desde la muerte de su prometido Christian en el campo de batalla de Rocroi. Las mortales heridas no le impedirán que mantenga su ritual disimulando a duras penas su grave estado…

Cyrano: Que el diablo me lleve si alguna vez veo el fín de ese bordado

Roxane: Después de catorce años llegas tarde por primera vez

Cyrano: Sí. Sí, perdona. Me detuvo una visita inesperada. Un antigua amiga mía. O mejor, una vieja conocida.

Roxane: ¿Le dijiste que se fuera?

Cyrano: Por el momento, sí. Le dije, disculpadme, hoy es sábado tengo un compromiso previo al que no puedo faltar. Ni siquiera por vos. Volved dentro de una hora

Roxane: Pues tu amiga tendrá que esperar. No pienso dejarte ir hasta que oscurezca

Cyrano: Tal vez deba dejarte un poco antes

Roxane: Sí. Entonces dame ya las noticias de la corte, mi gaceta

Cyrano: Sí, bien. Veamos. El sábado 19, el Rey enferma tras tomar ocho platos de mermelada de uva. La mermelada de uva no volverá a servirse en la corte. Domingo, el puso real ya está normal. Lunes, todo el mundo habla del éxito de la nueva obra de Molière. Martes, el Rey enferma tras tomar ocho platos de marrón glacé. Los marrón glacé no volverán a servirse en la corte. Miércoles, el conde de Gise habla con la señora Montblanc, ella le dice, no. Jueves, nada. Viernes, la señora Montblanc dice, sí. Sábado… (Cyrano se desploma)

Roxane: ¿Qué te ocurre? ¡¡Cyrano!!

Cyrano: No, no… No es nada, una antigua herida. No es nada, pasará enseguida. Ves, ya pasó…

Roxane: Todos tenemos nuestras heridas. Yo llevó la mía aquí, en esta hoja de papel descolorido. Ya apenas se lee, las lágrimas la empaparon.

Cyrano: Su carta. ¿No me dijiste que algún día me dejarías leerla?

Roxane: ¿Quieres leerla?

Cyrano: Te lo pido… hoy

Roxane: Ábrela y lee…

Cyrano (sin mirar la carta): Adiós, Roxane, porque hoy moriré. Sé que voy a morir hoy, mi dulce y tierna amada. Mi corazón rebosa de un amor que no te he expresado. Y hoy moriré sin expresártelo. Jamás ya mis ojos beberán tu imagen como un vino. Jamás ya te besarán mis ojos. Anhelo tu dulce presencia…

Roxane: Cómo lees su carta…

Cyrano: Recuerdo ahora tu forma deliciosa de apartar de tu frente un mechón rebelde, y mi corazón grita…

Roxane: Su carta en tu voz… Esa voz. Recuerdo haberla oído hace tiempo…

Cyrano (sin declamar): Jamás estoy lejos de ti. Ni aun ahora te abandonaré. En un mundo distinto seguiré siendo aquel que te ama más allá de toda medida. Más allá de toda razón…

Roxane: ¿Cómo puedes leerla así?. Y durante estos catorce años has sido el viejo amigo que venía a mí para entretenerme…

Cyrano: Roxane…

Roxane: Eras tú…

Cyrano: No era yo

Roxane: Eras tú

Cyrano: Te juro que…

Roxane: Y las cartas. Eras tú…

Cyrano: Por mi honor, no

Roxane: Y esas palabras preciosas eran tuyas

Cyrano: No lo eran

Roxane: Y la voz que me hablaba en la oscuridad, eras tú

Cyrano: Roxane, no…

Roxane: Y el alma… Tu alma…

Cyrano: Nunca te amé

Roxane: Sí, me amabas y todavía hoy sigues amándome

Cyrano: Te juro que…

Roxane: ¿Por qué lo niegas?

Cyrano (en pose vencida): Sí, sí… mi dulce Roxane, te amo desde el instante en que te vi por primera vez

Roxane: ¿Por qué lo callaste durante tantos años? Todo ese tiempo, esas noches y sus días, lo ocultaste. Sabías que la carta que guardaba en mi pecho, ese llanto, esas lágrimas… eran tu llanto

Cyrano: La sangre era de él…

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