Compartieron cama…

… arrumacos

… y desayunos

Por aquel entonces, Truffaut mantenía una relación con Claude Jade que trató de reflejar al detalle en la pantalla. Cada palabra había sido pronunciada antes. Cada gesto escenificado.

Incluso cuando las circunstancias imponían dieta de potitos…

Truffaut no inventó a Christine, tan sólo se limitó a observar a Claude. Para el siempre insatisfecho Antoine (Françoise) el mundo era un lugar infinito plagado de oportunidades. Tal vez por ello cambiaba de trabajo con tanta frecuencia. Para Christine, el mundo no tenía sentido más alla Antoine y el pequeño Alphonse .

Christine daba clases de violín y no cejaba en su empeño de ser violinista profesional, pero ellos siempre estaban presentes en cada momento de su día. Cuando Truffaut filma a Antoine le coloca frente a pareces desnudas. Cuando enfoca a Christine, lo hace con ellos al fondo.

El egoísmo de Antoine siempre encontró la comprensión de Christine. El voluble caracter de ella tan sólo logró toparse con el distante interés de él. El amor, siempre a dos velocidades.

El misterio de la atracción y lo complejo de la vida en pareja dividido en dos partes y media. Truffaut intentó moldear lo intangible sirviéndose de la propia ignorancia que proporciona la experiencia. Logró tres películas que oscilan entre lo sublime y lo irregular, besos dos veces robados en una bodega, silenciosas llamadas de teléfono y un encuentro nocturno a través de un cristal. Eso fue todo.

música de Mark Isham (BSO de “Next”)

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