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Pues he estado varios días buscando en medio del caos una película de Julien Duvivier titulada “Flesh and Fantasy” para tratar de colgar un vídeo del primer capitulo de los tres que la componen, y de paso, servir como soporte a un posteo dedicado a las fantásticas películas fraccionadas de los años 40. Pero nada, no hay manera. Lástima, el capítulo protagonizado por Thomas Mitchell en el que interpreta a un vidente que lee la mano del hombre que le asesinará, es soberbio. Como lo es el que transcurre durante una noche de carnaval en el que la amargada dueña de una tienda de disfraces se convertirá, gracias a una máscara hechizada, en una bella joven que podrá disfrutar esa noche de lo que su poco agraciado físico y sus complejos le privaron durante toda su vida.

En su lugar, me he reencontrado con varios capítulos de la serie de culto “Ned y Stacey”. Serie maldita en la que participó un primerizo Charlie Kauffman de la que ya hablé hace tiempo y que ahora puedo mostrar en pequeñas piezas. Del mismo modo que he podido dar movimiento al diálogo de la peli de los Marx, “Tienda de Locos”, que supuso mi primer posteo en mi viejo blog, hace casi dos años.

El humor surrealista de los Marx en su máximo esplendor. El crápula, desalmado, sexista (en ambas direcciones) y amoral de Ned Dorsey y su falsa esposa Stacey, elevado a su máxima expresión. Disfrútenlo si les apetece…

LA LÓGICA DE LOS MARX

NED Y STACEY EN DOS PÍLDORAS

lamento el desfase de sonido… cosa de los tipos de youtube.

y un par de créditos finales en los que siempre moría alguien que aparecía como si tal cosa en el capítulo siguiente… recurso que sería descaradamente plagiado por los tipos de “South Park”… total, nadie veía “Ned y Stacey”… 

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O, parafraseando y corrigiendo a Winston Churchill: Sangre, sudor y semen.

Más salvaje y desencorsetado que nunca. Verhoven se pone la careta de Rutger Hauer y se larga a devorar kilómetros sin destino fijo, coleccionando broncas, amantes de una noche y vello púbico (como hizo el marqués de Leguineche Berlanguiano en “La Escopeta Nacional”). Follar, beber cerveza y pasar la resaca en la furgoneta ¿puede haber vida mejor?…

Después apareció ella. Una de esas anomalías que ocultan los planes de viaje. Una tarada tan obsesionada con el sexo como él. Tan loca como él. Y ella trajo consigo la imagen de la muerte. Justo aquello que él siempre trató de evitar en su continua huida.

Al final quedó el doloroso recuerdo, los amaneceres en la playa y un excelente remake francés inconfeso de poético título, “37º 2 Le Matin” que un distribuidor español tocapelotas interpretó más vendible si la rebautizaba con el gilipollas título de “Betty Blue”.

Después, Verhoven saltó el charco y se olvidó del amour fou. Daba igual, aquello nunca podría superarse…

Pues tenía pensados, y en algunos casos medio terminados, varios posteos que tendré que dejar para mejor ocasión. Per example, un “Cuestión de Tetas 3” que comenzaba con aquella anécdota de Jenny McCarthy, ex-chica playboy metida a actriz, además celeberrima en los States gracias a sus apariciones televisivas y su mala lengua. Resulta que la McCarthy contó cómo fue sometida a un casting muy especial por parte de Steven Seagal en una habitación de hotel. No había ayudantes ni otras candidatas al papel que ella misma. De hecho, por no haber no había ni cámara. Ante la petición de que le mostrara sus pechos, la mosqueada McCarthy se negó… y lo hizo a su manera: “Si quieres verme las tetas compra el Playboy”… Y es que los castings se las traen. Decía la actriz española Ana Gracia en la desaparecida revista “Trailer” que en la mayoría de los castings que realizó le exigieron mostrar sus pechos: “Se mueren por verte las tetas. Son una patética pandilla de salidos”… Tal vez para evitar situaciones así, Clint Eastwood evita los castings como la peste. Los odia, de hecho. Su método es más sencillo: Mándame tu prueba en vídeo y veré si me interesas…

Bueno, así empezaba ese posteo que tal vez termine algún día. También me habría gustado hablar de las películas septiembre; Esas con sabor, olor y tonalidad entre melancólica y terminal que las diferencian de las demás. Y entre la lista que tenía seleccionada estaban la francesa “Finales de Agosto, Principios de Septiembre”,  la belga “Manneken Piss” y la norteamericana “Querido Intruso”. Ésta última merecería su propio apartado, no sólo por su calidad sino por lo equívoco de su propuesta y presentación. Y es su cartel internacional la mejor pista para iniciar la confusión…

La estupefacción que se apoderó de nosotros aquel día de hace cien años en el que dos amigos y yo nos situamos frente al cartel situado en la puerta del cine en que la vimos, se mantiene. ¿Qué pretende decirnos? Al fin y al cabo, un cartel trata de vender un producto. ¿Es una comedia? ¿Una cinta de animación? ¿Un documental de National Geographic? Pues no. Resultó ser el debut americano del sueco Lasse Hallstrom. Una excelente comedia dramática de límites difusos que cuenta la improbable historia de amor asimetrica entre un maduro bocazas difícil de soportar y una insegura mujer, bastante más joven que él, excesivamente protegida por su entorno familiar. Teniendo en cuenta que el quiz de toda la historia radica en la desaprovación de la familia de ella y en la difícil asimilación de tan insoportable tipo en un entorno tan cerrado, tal vez el cartel americano pueda considerarse más acertado…

Qué soso, pero si ni siquiera sale una rana…

Se queda fuera un posteo reivindicando la apaleada (por los culturetas más snobs) figura de Neil Simon. El justo homenaje al olvidado maestro Frank Tashlin, la reseña de “Hardcore: Un mundo Oculto” de Paul Schrader, una retrospectiva de Paul Verhoven (que, desde hace tiempo, está llevando a cabo Mycroft con brillantez… y si no me creen, lean, lean…), otra dedicada a Rohmer y otra al polar francés. Un ranking de mis razas extraterrestres favoritas, otro de los mutilados imprescindibles de la historia del cine (ay, ese Johnny sin su fusil), y muchos iconos más por explorar… como el hipnosapo, per example…

En fin, ya habrá ocasión más adelante, espero. Lo cierto es que han sido casi 400 posteos en un año y medio de vida bloguera que en un principio estaba pensada para un par de meses. Algunos de ellos tan visitados como la Estatua de la Libertad. Otros, jamás leídos. Bueno, no estuvo mal. Ha sido divertido. Y creo que el resultado final de todo esto es más que aceptable… al menos, al gran Chuck Norris parece haberle gustado…

El incuestionable reinado de las estrellas porno muertas tembló por primera vez en meses hace un par de días…

Definitivamente, moriré atropellado. Tal circunstancia me ha rondado desde que era un crío en alrededor de una docena de ocasiones. Tres de ellas, clamorosas. Cuando era niño otro crío me empujó bajo las ruedas de un coche que apuradamente pudo detenerse sin provocarme heridas. Hará unos pocos meses, en pleno paso de cebra, un tipo sexagenario me envistió provocándole un ataque de ansiedad a su acompañante (su esposa, supongo) y un aluvión de disculpas tras besar su parachoques mis rodillas. Pero lo de ayer (culpa mía, esta vez) es de traca. Aún hoy sigo preguntandome si no seré un espectro que no sabe que lo es (like Jack Nicholson en “El Resplandor” o Willis en “El Sexto Sentido”). 

Bien, asumido mi destino, y gastadas 6 de las 7 vidas que me correspondían por haber nacido gato (osease, en Madrid… en pleno centro además) no me queda más remedio que calcular posibilidades y variables utilizando (que este blog va de eso) al cine como intermediario.

Opción “21 Gramos”… Ser atropellado por un conductor borracho.

En la soberbia película de Iñárritu, un achispado Benicio del Toro arrolla a un padre y sus dos hijas pequeñas desencadenando la maquinaria del azar. El corazón del marido acabará en el pecho de Sean Penn y los espermatozoides de éste en un óvulo de la viuda.

Nivel de Probabilidad: Factible.

Opción “¿Conoces a Joe Black?”… Ser atropellado por ir mirando a tías buenas que se cruzan en tu camino.

O el pudo ser y no fue. Brat Pitt conoce a chica y surge cierta química. Después, al despedirse de ella, se vuelve para mirarle el culo y ¡¡pam!!… menudo doble mortal con tirabuzón que se marcó gracias al taxista paquistaní que se lo llevó por delante. Nueva York no concede treguas.

Nivel de Probabilidad: Elevado.

Opción “Accidente sin Huella”Ser atropellado por un desalmado que se da a la fuga.

En la película de Chabrol es un niño el atropellado por un conductor a la fuga que desde ese instante se convertirá en víctima del sediento de venganza padre del pequeño. ¡¡A por él!!

Nivel de Probabilidad: Muy alto.

Opción “Dreamcatcher” Cruzar semáforos en rojo.

Traumatizado por determinados sucesos de su infancia, Thomas Jane es un suicida en potencia que juguetea con frecuencia a imaginar su propia muerte… Y a veces, también cruza semáforos cuando no debe.

Nivel de Probabilidad: Dado mi despiste congénito… Altísimo.

Opción “An Affair to Remember” Estar en la luna, directamente.

La pobre Deborah Kerr sólo quería llegar a tiempo a su largamente esperada cita con Cary Grant en el mirador del Empire State. Su cabeza estaba en otra parte y así ocurrió lo que debía ocurrir. Al final todo acabó bien, no se preocupen.

Nivel de Probabilidad: ¡¡Bingo!!  ¡¡Jackpot!!