Definitivamente, moriré atropellado. Tal circunstancia me ha rondado desde que era un crío en alrededor de una docena de ocasiones. Tres de ellas, clamorosas. Cuando era niño otro crío me empujó bajo las ruedas de un coche que apuradamente pudo detenerse sin provocarme heridas. Hará unos pocos meses, en pleno paso de cebra, un tipo sexagenario me envistió provocándole un ataque de ansiedad a su acompañante (su esposa, supongo) y un aluvión de disculpas tras besar su parachoques mis rodillas. Pero lo de ayer (culpa mía, esta vez) es de traca. Aún hoy sigo preguntandome si no seré un espectro que no sabe que lo es (like Jack Nicholson en “El Resplandor” o Willis en “El Sexto Sentido”). 

Bien, asumido mi destino, y gastadas 6 de las 7 vidas que me correspondían por haber nacido gato (osease, en Madrid… en pleno centro además) no me queda más remedio que calcular posibilidades y variables utilizando (que este blog va de eso) al cine como intermediario.

Opción “21 Gramos”… Ser atropellado por un conductor borracho.

En la soberbia película de Iñárritu, un achispado Benicio del Toro arrolla a un padre y sus dos hijas pequeñas desencadenando la maquinaria del azar. El corazón del marido acabará en el pecho de Sean Penn y los espermatozoides de éste en un óvulo de la viuda.

Nivel de Probabilidad: Factible.

Opción “¿Conoces a Joe Black?”… Ser atropellado por ir mirando a tías buenas que se cruzan en tu camino.

O el pudo ser y no fue. Brat Pitt conoce a chica y surge cierta química. Después, al despedirse de ella, se vuelve para mirarle el culo y ¡¡pam!!… menudo doble mortal con tirabuzón que se marcó gracias al taxista paquistaní que se lo llevó por delante. Nueva York no concede treguas.

Nivel de Probabilidad: Elevado.

Opción “Accidente sin Huella”Ser atropellado por un desalmado que se da a la fuga.

En la película de Chabrol es un niño el atropellado por un conductor a la fuga que desde ese instante se convertirá en víctima del sediento de venganza padre del pequeño. ¡¡A por él!!

Nivel de Probabilidad: Muy alto.

Opción “Dreamcatcher” Cruzar semáforos en rojo.

Traumatizado por determinados sucesos de su infancia, Thomas Jane es un suicida en potencia que juguetea con frecuencia a imaginar su propia muerte… Y a veces, también cruza semáforos cuando no debe.

Nivel de Probabilidad: Dado mi despiste congénito… Altísimo.

Opción “An Affair to Remember” Estar en la luna, directamente.

La pobre Deborah Kerr sólo quería llegar a tiempo a su largamente esperada cita con Cary Grant en el mirador del Empire State. Su cabeza estaba en otra parte y así ocurrió lo que debía ocurrir. Al final todo acabó bien, no se preocupen.

Nivel de Probabilidad: ¡¡Bingo!!  ¡¡Jackpot!!

Anuncios