Que unos vayan preparando la cubertería buena, los adornos cursis y las tarjetas de crédito mientras los otros hacen acopio de kleneex para soportar la época del año más empalagosa y más agria. Y es que… hoy (ayer) es el día de Acción de Gracias.

A parecer, en Yankeelandia este día es más importante que el de navidad. La familia se reune, les guste o no, se come pavo a espuertas y se acaba la velada empinando el codo, ya sea en el bar de al lado o añadiendo hábilmente una dosis extra de ron a la ponchera de la abuela. Este entrañable día es además, según se cuenta en los States, el pistoletazo inicial que abre la veda navideña. Y llegan tarde, porque en Madrid los adornos navideños lucen desde hace un par de semanas.

Y toda esta tontería sin cuento, me da pie para realizar un pequeño top five de las, a mi juicio, mejores películas enmarcadas en Acción de Gracias jamás filmadas… nada menos. Así pues, empecemos…

A CASA POR VACACIONES. Jodie Foster (1995)

La irregular película dirigida por Jodie Foster cuenta la historia de Claudia (Holly Hunter) durante la visita que realiza al hogar familiar el fin de semana de acción de gracias. Fatídica fecha en la que tanto ella como su hermano gay (Robert Downey Jr.) sufrirán la revisión paterna anual. La Foster lo cuenta con acidez pero con un cuchillo no lo suficientemente afilado como para hacer de su película algo más que un mero artificio con más pretensiones que logros. Lo mejor, un sólido reparto en el que destaca un David Strathaim pre-oscar que aprovecha su poco minutaje en la cinta para quedarse con las mejores escenas, como esta en la que, no tan sutilmente, sugiere a Claudia que ésa será la última vez que se verán…

Claudia: “Quizás el año que viene sea mejor para ti”

Russell: “Claro. Será mejor… o peor. Bueno, amigos, el deber me llama. Feliz Navidad, y si no vuelvo a verte, que tengas una vida feliz, Claudia”.

VOLVIENDO A CASA. Brad Freundlich (1997)

La ambiciosa cinta que narra el complicado fin de semana de acción de gracias de una disfuncional familia americana, supuso el debut de guionista Brad Freundlich en la dirección. El desatado reencuentro de cuatro hermanos en la casa familiar generará un torrente de pasiones motivado por sus problemas y difíciles caracteres. La hermana mayor, Mia (Julianne Moore), es una casquivana editora de éxito que afronta sus problemas emocionales engañando constantemente a su marido; Jake (Michael Vartan) pone la nota de cordura en vidas ajenas olvidando en el proceso colorear la suya propia; Leigh (Laurel Holloman) es la hedonista hermana pequeña y Warren (Noah Wyle) un depresivo inseguro que trata de superar la ruptura de una larga relación. Si añadimos a tan explosivo cocktail a un padre dominante con un pasado brumoso y a una madre sumisa, tendremos los elementos necesarios para un drama que Freundlich nunca consigue hacer despegar. Mucho pretende abarcar para tan poco bagaje previo. Tal vez por ello, la brillante media hora inicial termina difuminada en una historia costumbrista de poco calado pese a lo angustioso de su fondo. La frase de la película se la queda Jake…

Jake (a su novia): “Conozco tu teoría de la pasión sobre dos personas destinadas a estar juntas, pero no podemos cubrirlo todo sólo con fe, confianza y emoción. Todo es tan fácil como el saber que si tienes a alguien no estarás sola. No encontrarás romances de cuento de hadas. A veces debes aguantar momentos malos, donde no sentirás intensamente amor todo el tiempo. Debes recordar las cosas buenas. Ellas te recordarán quién eres tú realmente”.

MEJOR SOLO QUE MAL ACOMPAÑADO. John Hughes (1987)

El título original, “Aviones, trenes, automóviles” hace mayor justicia a la odisea de un hombre de negocios a la hora de regresar a tiempo a casa ante la amenaza de un fuerte temporal y, sobre todo, de un vendedor de platos de ducha (además de pelma profesional), del que no conseguirá librarse. Brillante comedia familiar de Hughes que utiliza una historia convencional para sublimarla hacia lo sentimental con la ayuda de un inofensivo humor gamberro. Neal (Steve Martin) utilizará todos los medios para llegar a tiempo a la cena de acción de gracias junto a su esposa e hijos. Como aliado inesperado se encontrará con Del (John Candy) grotesco personaje de entrañable fondo y espíritu cabrón a su pesar. Juntos cruzarán el país un traspiés tras otro hasta lograr su objetivo. Su patético final, adecuadamente endulzado por Hughes, revelará la triste realidad de Del. Prueba de ello la frase de la película, que esconde mucho más de lo que aparenta…

Del: “No he estado en casa en años”

LA TORMENTA DE HIELO. Ang Lee (1997)

La extraordinaria novela de Rick Moody no pudo tener mejor traslación a imagenes de la que realizó Ang Lee. El director chino, dotado de una especial sensibilidad para con temáticas ajenas a su cultura, interpretó a la perfección el dilema existencial de una pareja de mediana edad y la de sus hijos adolescentes, escenificada durante el día de acción de gracias de 1973. Ben y Elena Hood (Kevin Kline y Joan Allen) son un aparentemente modélico matrimonio que oculta una relación muerta. Sus hijos, Paul y Wendy (Tobey Maguire y Christina Ricci) participan del caos familiar aportando su propia desorientación. Una fuerte tormenta actuará como detonante del drama durante una interminable noche…

Paul: Para encontrarte a ti mismo en la zona negativa, como hacen a menudo los Cuatro Fantásticos, debes comprender que las suposiciones diarias se invierten. Como cuando la chica invisible se hace visible y es consciente de que al hacerlo pierde su poder. Creo que cada uno existe parcialmente sobre un nivel negativo de la zona, algunas personas más que otras. En tu vida, bajas y te adentras en ella, en una zona que no precisa que las cosas se resuelvan como debieran. Pero a algunos, la zona negativa les tienta, y terminan entrando.

NI UN PELO DE TONTO. Robert Benton (1994)

La obra maestra de Robert Benton llegó cuándo nadie lo esperaba. Basada en una novela de Richard Russo, narra la historia de un perdedor nato, Sully Sullivan (Paul Newman), y del grupo de personas que conforman su pequeño universo. Un sentido de humor agudo, una fluidez de guión asombrosa y Newman en estado de gracia son suficientes motivos para declarar la película como indispensable. Si a ello le añadimos un manejo ejemplar del drama, no queda más remedio que rendirse a la evidencia de que se trata de una obra mayor ninguneada en su día por su presunto conformismo costumbrista. Ni siquiera el hecho de que a Benton se le vaya la mano un par de veces arruina la función. A destacar, entre su modélico reparto, al director Gene Sacks (“La Extraña Pareja”) en el papel del infeliz abogado de Sully.

El encuentro de Sully con su hijo Peter, tras pasar muchos años alejados, dejó frases memorables como la que sigue…

Peter: El mayor temor de mamá es que tu vida sea feliz.

Sully: Cuéntale que no tiene de qué preocuparse.

En fin, es todo. Sólo espero que al tipo de Philly le sea leve su presumible reunión familiar. Por si acaso, he incluido en el mail un par de canciones de Bisbal. Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte… pues eso.

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