¿Qué sería del mundo sin marcianos? La verdad es que no quisiera saberlo. Los hay de toda clase y condición: Cíclopes, pobres como una lata y aficionados a respirar metal. Las razas extraterrestres dan mucho juego y aquí estoy yo para reivindicarlas. Éstas son, sin orden y a mi discutible juicio, algunos de los mejores alienígenas que han pasado por el planeta azul.

Mister SPOCK

El señor Spock sí que sabe. Cejas afiladas que perfilan un reluciente flequillo negro, ojos inquisitivos, actitud perdonavidas. Un héroe para la eternidad si no fuera porque el famoso pellizco paralizante no funciona más allá de “Star Trek”. Y él no se dio cuenta hasta que tenía medio deshecho el decorado de la serie. Aisss… quién pudiera vivir de sueños galácticos…

Príncipe VULTAN

Por si fuera poco mérito el aguantar a Flash Gordon, encima tuvo que soportar que él y sus chicos alados fuesen imaginados como bisexuales alemanes por el dibujante del cómic y más tarde en la película producida por De Laurentis. Tremendo lastre para un tipo que molaba, como bien se lo hizo saber Freddie Mercury, quien le dedicó su “Vultan’s Theme” en tan aciaga producción de la que tan sólo se salvaría su gloriosa banda sonora (puro kitsch made in Queen), los mohines de Timothy Dalton y las fotos en pelotas que se hicieron Sam J. Jones y Ornella Muti durante el rodaje.

KAL-EL aka SUPERMAN

Oh, Dios, qué grande es. Todo el mundo parece odiarle últimamente, lo que provoca que le quiera aún más. Es indestructible, por supuesto, pero pocos se han dado cuenta de la terrible soledad que arrastra el único de su especie vivo. Sí, luego aparecerá Supergirl por allí y toda su banda, pero él seguirá solo, unido umbilicalmente a Lois Lane, la única capaz de entenderle. Le falta mala hostia, cierto, pero él es así, prefiere darse un voltio por la troposfera a volcar un puente. Su destino es su estigma. Su amor por el ser humano, su perdición; pues nunca será recíproco más allá de la necesidad de él que sienten los mortales. Y tal vez el mundo haya aprendido a vivir sin Superman, pero él sigue sin saber que coño hace en un mundo que no es el suyo. El cómic es otra historia, más salvaje desde que renació. Un clásico a reinventar continuamente.

STARMAN

Aterrizó desde el espacio exterior en una granja de Wisconsin, se enamoró de una joven viuda (Karen Allen, nada menos), conoció lo mejor y lo peor del ser humano, y ale a vivir, aunque sea en otro planeta. Sólo John Carpenter daría vida a semejante argumento. El alienígena pertenece a la estirpe que llegó de la mano del E.T. de Spielberg: sanote, con pinta de no haber roto un plato en la vida y más inocente que Tintín. Perfecto material para que los chicos malos del gobierno le quieran trocear para bien de la raza humana. Además, adoptó la forma de Jeff Bridges, que tonto no era, y, oye, no quedó mal…

MARCIANOS de “Mars Attacks!”

Escucharles hablar es como oír a Enriquito Iglesias entonando. Y a pesar de ello, qué buenos son, precisamente por la mala hostia que gastan. Vienen en son de paz, tan sólo quieren volatilizar a los ingenuos que se crucen en su camino. Se salvarán los virtuosos y los malos caerán (que dirige Tim Burton), así que mucho me temo que Falete está condenado. Todo lo contrario que Tom Jones, uno de los salvados gracias a la genialidad de Lukas Haas: Los sonidos agudos les hacen literalmente estallar. Y la humanidad se salvó… Otra vez será, muchachos…

ALIEN

Y hablando de mala leche, no se pierdan a éste. Todo un icono de cualquier generación. Su grandeza radica en su ausencia de sentimientos. Ni Ripley se llevaría uno de sus abrazos mortales. Eso sí, está de mono cuándo Mel Brooks le hace cantar y bailar. Sería una mascota ideal si no fuera por su tendencia a comerse a su dueño. Un gran alienígena y una gran película que tuvo continuaciones más que potables. Hasta que llegó la última: “Alien versus Predator”. Joder, qué manera de cargarse dos mitos de una tacada…

BO y ABE

Procedentes de una serie de televisión mítica que, por supuesto, sólo tuvo una temporada para manifestarse. Bo y Abe vinieron del espacio exterior para estudiar en Oxford, pero decidieron que aprenderían más de los humanos (especialmente de las humanas) si seguían su propio plan de estudios consistente en agenciarse un viejo Chevy y recorrer los States con una patrulla del gobierno pisándoles los talones. Bo era un salido y Abe un puritano en continua lucha interior. Una pareja perfecta que solo podía terminar en la mansión Play Boy. Allí encontraron la razón de su existencia y sus medias naranjas, evitaron una invasión extraterrestre de marcianos hostiles y la serie fue cancelada por su baja audiencia. Qué pena. Aunque siempre nos quedará Bo apostillando a una mujer que le acaba de abofetear y llamar degenerado un “Gracias”. A vosotros…

MARVIN el Marciano

Nada, que no, que se pasará toda la vida persiguiendo al maldito conejo Bugs por los cráteres de Marte. Un metepatas profesional obsesionado por la caza del conejo (todo un homenaje Freudiano), obsesión que comparte con otro tuercebotas, esta vez humano, llamado Elmer. Es como el Coyote, pero en versión torpe. No hay manera de que capture al maldito conejo por mucho que ponga sus malévolas neuronas a trabajar. Y es que, cuándo lo hace, el resultado es aún peor. Un mito, vestido ridículamente con casco romano, a la espera de ser elevado a los altares que merece.

LRRR

Y hablando de mitos, ¿qué sería de “Futurama” sin Lrrr?, rey de Omicron Persei 8. Seguramente nada: que nos quedaríamos sin el fantástico episodio del Yeti, sin abogada soltera (¿quién iba a pensar que sería fan de “Ally McBeal”), sin el mejor relato de interés ambientado en el mundillo de los vídeojuegos de los 80, y mil cosas más. Indispensable gruñón al servicio de una serie memorable.

AMAZONAS

Y hablando de la memorable serie, ¿hay quién no recuerde a las amazonas?. Salen poco, es verdad, pero aprovechan sus minutos como nadie. Todo caderas, con 2 metros y medio de estatura, y con el cuerpo adornado de huesos estratégicamente situados, su “Yo querer kiki”, resuena aún en mis oídos. Son brutas con avaricia (mira que querer tirarse a Kiff), pero nobles de corazón… si lo tuvieran. Y es que hay que ser cafre para seguir los dictados de un ordenador gigante mujer que se deja camelar por Bender… Ay, Dios.

CYLONES

Podrían matar únicamente con el brillo de sus carcasas. Qué pulcros son, joder. Les sobran razones para exterminar a los humanos y para reclamar un mundo propio, pero no encuentran el lugar ni el momento idóneo. Eso sí, disparan de maravilla, que para algo son robots. Acabarían con los humanos en un pis pas si los guionistas les dejasen, cosa que no va a ocurrir. Lástima…

KLINGON

Además de feos con avaricia, son los malos de “Star Trek”. Sin embargo se hicieron tan familiares que terminaron por ser asimilados en el universo trekie. Convertidos en aliados de los humanos, siguen sin ser fáciles de mirar, por lo que es conveniente tomarse un par de cervezas antes de hacerlo. Y en el fondo son majos, con toda su perfidia encima. Les van los bigotes y las barbas largas al más puro estilo Fu-manchú, por no hablar de su fijación por la ropa de estilo mongol. Sin duda, como los japos, terminarán por extender su difícil idioma por toda la galaxia. Ya hay trekies que solo se expresan en él. Avisados están…

CHEWBACCA

Este wookiee del copón sabía lo que se hacía. Y si no, que se lo pregunten a la princesa Leia. Alto y peludo, sólo le faltaba ser gordo para formar parte del club Rodney Dargerfield. Además era gritón, malhablado y con una mala hostia que se olía a kilómetros. Un mito absoluto que dejaría en mantillas al mismísimo Han Solo. Tan sólo apuntarle en el debe su gran corazón. De poco servía que odiase a C3PO (como Dios manda) y sintiese cariño por R2D2 (a Jar-Jar Binks ni se dignaba a mirarle), le faltaba ese punto de mala leche que le hubiese llevado directo a lo más alto junto al crápula del capitán Solo. Pero tenían que tener corazón. Qué asco…

MORDISQUITOS

O Nibbles, si prefieren el original en inglés. Un buen tipo que usa pañales siempre será alguien a tener en cuenta. Y Mordisquitos lo era, a pesar de todo. Formaba parte de una raza superior a la que se encomendó la tarea de vigilar a los humanos (en especial a Fry) en espera de que llegase el momento de intervenir durante la invasión de cerebros gigantes. La razón contra el instinto. El deseo de destruirlo todo mediante el raciocinio contra la maldita manía de apegarse a las personas y a las cosas. Ganó él, pero los cerebros gigantes volverán. Mientras tanto ahí está… con sus diminutos pañales (incapaces de contener sus pesadas cagadas de materia oscura), su costumbre por devorarlo todo (independientemente del tamaño que tenga) y haciéndose pasar por idiota. Qué vida perra. En fin…

LA COSA

La verdad es que La Cosa no tenía forma, ni olor, ni color. Solo tenía una mala leche condensada que le servía para sobrevivir a toda costa. Se adaptaba a lo que veía, y no le iba mal, hasta que se encontró con el supermacho de Kurt Russell. Mucho hombre para tan poca “cosa”. Y luego dicen que los remakes son malos por sistema.

JABBA The Hutt

A él le debemos una de las visiones más icónicas de todos los tiempos: la Princesa Leia en bikini. Solo por eso ya merecería formar parte de la lista. Pero es que además, era un bastardo bon vivant que disfrutaba haciendo sufrir a sus numerosos enemigos. Le faltaba en movilidad todo lo que le sobraba en mala leche. Vivir reptando no se hizo para todo un villano como él. Además, congeló en carbonita a Han Solo, deudor eterno al que confinó en uno de sus palacios como atracción. Acabó mal. Se veía venir.

AMY

Bueno, no es exactamente alienígena, aunque terrícola no es. Nació en Marte, hija de terratenientes, lugar en el que fue feliz mientras fue niña, justo antes de perder tropecientos kilos y convertirse en una apetecible heredera. Es tan mona que no me es difícil imaginar a los tipos de la PA machacándosela con su imagen. Y es que está buena de narices. Tanto que sólo podía unirse (tras cientos de fugaces romances con tipos cachas) con Kiff, el pusilánime ayudante del Capitán Brannigan. Su cobardía esconde arrojo (de estar Amy de por medio) y la estupidez de Brannigan encuentra su contrapunto en el sentido común de Kiff. Pero es Amy el objeto del comentario. Aunque mejor que sea su imagen la que explique el motivo de por qué ha sido elegida.

PREDATOR

La máquina de guerra perfecta. Pesadilla de la contra centroamericana y Arnie Schwarzenegger. Otro bicho infernal capaz de acabar con la mafia antillana sin despeinarse. Le enfrentaron, además de con Arnie y con la mafia haitiana, con Alien, y casi mejor que vean el bodrio para saber quién ganó, si es que gano alguien. Lo cierto, es que es bueno del copón. Capaz de mimetizarse con el entorno para pasar inadvertido. A la próxima podrá con el austriaco venenoso. Y si no es así, acabaremos con él a base de esteroides.

Doctor ZOIDBERG

Otro pusilánime de medalla de oro listo para ser engullido por gafapastas varios. No tiene ni idea de medicina, pero es médico. La antítesis de la medicina, pues es pobre como una lata. Vendería a su madre por cinco pavos, pero sus remordimientos y su corazón (y tiene cinco) juegan en su contra. Acurrucable si no diese tanto asco.

E.T.

Y como colofón, sirva el más famoso de todos los alienígenas. El gran E.T. Aficionado a la cerveza tanto como a los teléfonos de juguete. Es bondadoso (con esos ojos no podría ser otra cosa), dicharachero (pese a lo limitado de su lenguaje) y asustadizo (pocos se hicieron pasar por muñeco con tanto acierto), lo que, unido a su habilidad por hacer volar bicicletas, le convierte en un ser de leyenda. Por cierto, la versión políticamente correcta de su peli, cambió los rifles de los polis por linternas… Stevie, otro ser de leyenda…

Es todo, sé que faltan y sé que sobran, pero es mi lista, y uno ya odia las listas lo suficiente. A los amantes de los clásicos le diré que en la próxima prometo colocar al bicho paterno de “Planeta Prohibido”. Hasta entonces, habrá que intentar pasarlo bien. Feliz finde.

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