Kara Mynor era apenas una cría cuando se fue de su Ohio natal rumbo a California. Su sueño era convertirse en actriz porno y a fe que lo consiguió. Su cuerpo menudo, su aspecto de niña y sus pechos pequeños como mandarinas jugaban a su favor. Hace tiempo que la industria buscaba adolescentes que además lo pareciesen.

Una vez logrado el objetivo, llegó el momento de medrar en busca del estrellato. Para ello, sólo es necesaria la “actitud” y a ella le sobraba. Sonreía cuando le tocaba tragar y seguía haciéndolo cuando los tipos del equipo técnico le metían mano. Era una estrella en potencia. A nadie le importaba que hubiese dejado un hijo recién nacido en brazos de su abuela materna. Tampoco importaban las horas gastadas en la barra de club de striptease. Ella valía mucho más y lo iba a demostrar. Y así fue, hasta que Skooby (su representante) se hartó de sus extravagancias e idas de olla. Se acabó la coca, aunque para hacerlo efectivo fuera necesario atarla. Así lo hizo. La metió en una jaula y allí la dejó durante tres días hasta que estuvo a punto de deshidratarse. Pasado ese tiempo, Kara consiguió escapar y pedir ayuda. Esa es su versión. La de Skooby y sus “chicas” es otra completamente distinta.

Su fama de chica díscola creció desde entonces. Hizo un amago de volver a Ohio, pero se quedó en la ciudad. “La gente necesita amigos”, decía, y ella no los tenía por allí. Por eso se entregó a las drogas. Primero fue coca, pero la abandonó cuando su precio se convirtió en prohibitivo. Después llegaron los tranquilizantes. Con receta no resultaban demasiado caros y ella sabía como conseguir papeles con firmas de médicos.

Un día se cortó las venas. Pero no fue nada, una llamada de atención, dijeron los médicos. De hecho, a ella le encantaba enseñar sus cicatrices. Otro día la encontraron en la calle, desnuda, gritando el nombre de su hijo. Parecía flipada. Después descubrieron todo un cargamento de Xanax en su estómago. Joel Lawrence (actor porno y representado de su novio ocasional) estaba con ella, trataba de calmar la batalla legal perdida en la que su ex se quedaba con el niño alegando que su madre era una estrella del porno que le tenía desatendido. Ella lloraba y gritaba el nombre de su hijo una y otra vez. Así hasta que llegaron los paramédicos. Ellos la sujetaron y entubaron. Ella gritó, una vez más: “Éste es mi cuerpo y hago lo que quiero con él”. “No en California” -dijo uno de los paramédicos- “Tenemos leyes que impiden que la gente se mate”. La llevaron a un hospital. Desde allí se marchó a Ohio.

Meses más tarde volvió. Parecía otra con sus 19 años a cuestas. La piel ennegrecida, la uñas raídas, el rostro cambiado. Le costó trabajo encontrar un productor que confiara en ella. Pero ella tenía “actitud”. Ahora, tenía pechos nuevos, como balones de fútbol, y nuevos bríos. Se ha cambió el nombre por el de Kara Bare y más tarde por el de Shawna Lenee, y aseguraba que recuperaría a su hijo en cuanto tubiese el dinero suficiente para costearse un buen abogado. A veces parecía una yonki, a veces no, aunque decía que estaba limpia. Aparentaba más años de los 20 que acaba de cumplir.

El Valle de San Fernándo está cubierto de historias como la suya. Carne joven que llega fresca al mercado. Hace tiempo que la industria se convirtió en un mercado. Sophia Lynn podría hablar sobre el tema, pero calla…

Sophia desapareció un día. Iba para estrella, para chica Vivid, pero se quedó en el camino cuando decidió no presentarse en una convención. Dijo que había tenido un accidente de coche, pero nadie la creyó. Apareció meses más tarde en Florida, su estado natal. Decía que no quería saber nada de la industria azul, pero trabajaba como stripper, justo un escalón por debajo del mundillo. Hace poco tiempo volvió. Quiso regresar con su antiguo agente, pero éste no quiso acogerla. Encontró acomodo en un nuevo regazo y prosiguió su carrera en el lugar en el que lo había dejado. Sigue poniendo cara de asco cuando el actor se corre en su cara.

Y es que si tienes escrúpulos mejor dedícate al polo. Es al menos lo que debió pensar Sunny Lane cuando sus padres presumieron de hija pornstar en televisión. Ella disfruta de lo que hace y no le va mal. Pero la polémica de ver a sus progenitores en pantalla le perseguirá siempre.

Algo parecido de lo que le ocurrió a Katie June. Increíblemente guapa (demasiado para el porno, como se suele decir), Katie permitió que su madre fuera captada por una cámara durante su “prueba de admisión”. Egoísta y obsesionada con el dinero, pudimos ver a la madre aleccionando a la hija sobre cómo lograr una mayor verosimilitud en una escena. Katie desapareció pronto del mundillo azul. Es de esperar que su madre lo hiciera de su vida.

He conseguido uno de los fotogramas que ilustran el documental que protagonizó involuntariamente: “Dame tu alma”. Aquí lo dejo…

El dinero no era el problema de Kimberly Cummings. Dicen que su familia estaba forrada. Que tenía negocios petrolíferos y ella era la oveja negra de la familia. Nunca se comprobó. Lo que sí se pudo certificar es que Ariana Jollee sí que lo estaba. Su padre, Gil David, era un conocido locutor de radio de la WHLI de Long Island. Ariana (nacida Laura Jennifer David en 1982) pronto comenzó a despuntar en el mundillo azul gracias a su racial físico. Le gustaba el sexo duro, y es por ello que nunca le faltaron oportunidades para demostrar su talento. Probó cada uno de los palos que se le pusieron a tiro: orgías lésbicas, hombres gays, interracial… Hizo un gangbang (orgía con un único integrante de su sexo en liza) con 15 transexuales brasileños. Después le siguió una orgía masiva con más de 50 gañanes checos. No tenía límites. Su ansia crecía al ritmo que bajaba su autoestima. Se dice que en cada una de sus performaces veía a su padre. Y está la coca, de la que es adicta.

Se ha casado en un par de ocasiones. En una de ellas con Joey Ray, con quien le une una relación autodestructiva que amenaza con llevarse a los dos demasiado pronto. La otra con un tipo coreano. Un tipo grotesco apodado Chico Wang…

Inkyo Volt Hwang, alias Wanker Wang, alias Chico Wang, no tenía un talento definido. Le gustaban las chicas, pero su aspecto físico no era el mejor para atraerlas. Así que, trató de potenciar sus aspectos positivos. Entre ellos, su labia. Era capaz de hacer reír a una chica. De hecho, era capaz de hacer reír a cualquiera. Tenía la facultad de hablar y ser escuchado, si bien siempre se esperaba de él que dijera algo divertido.

Haley Page nació en México, hija de padre galés y madre mexicana. Su autentico nombre era Maryam Irene Haley. Llegó a los States a los 12 años, después de una complicada infancia en su país de nacimiento. Al parecer, su tío abusó de ella. Aunque fueron las bandas las que más daño la hicieron. Según ella misma contó, la violaron en grupo en más de una ocasión. Llegada a su nuevo país, comenzó una vida marcada por la desestructuración familiar. Su padre inició una nueva vida lejos de su madre y ella misma comenzó una hilera de desplazamientos que la llevaría hasta Hawaii. Finalmente instalada en el continente, comenzó a despuntar como modelo de desnudo mientras trabaja como cajera en un Blockbuster. El dinero no le llegaba para pagar el alquiler y vivir al tiempo. Su cuerpo voluptuoso anulaba el desencanto que le producía el sexo. Desencanto que creció tras casarse con el director Martin del Toro y comprobar que él sólo la quería para conseguir la residencia. Fue estrella prácticamente desde sus inicios en el negocio. También fue yonki desde entonces. Conocida era su afición por fumar heroína.

Inkyo, convertido ya en Chico Wang, comenzó a medrar rápidamente. Sus fantasías sexuales encontraron fácil acomodo en las del onanista anónimo. Se dio a conocer como un brutal hacedor de porno. Sus películas eran extremas, tanto que heredó la salvaje serie prohibida de Khan Tusion en una conocida página porno de Internet. Todo lo cubría con aparente amabilidad: hablaba con las chicas, las tranquilizaba, para después abusar de ellas mediante sus actores. Presumía, además, de haberse acostado con la mayoría de ellas sin cámaras ni dinero de por medio.

Sus vidas confluyeron. Haley, la estrella porno, conoció a Chico Wang en el rodaje de “Spring Chickens 3”. Él no era muy alto, era gordo y poco agraciado, pero tenía el encanto de su simpatía. Por entonces, Chico mantenía una relación con Ariana Jollee, así que dejó pasar el tiempo. No sentía gran atracción por él, pero se sentía cerca de su fuerte personalidad. Sus planes de convertirse en sexóloga cada día estaban más lejos, se sentía atrapada por la industria. Haley tenía que estar en tal convención, de no hacerlo sus fans se sentirían defraudados, de modo que iba y dejaba sus planes aparcados para mejor ocasión. Así transcurrió su vida hasta que se reencontró con Wang. Ella venía trastabillada de su relación con Del Toro y él buscaba una nueva tía buena a la que tirarse. El problema surgió cuándo él se obsesionó con ella.

Primero trató de convencerla de que limitase sus apariciones en el porno. Después quiso saber en qué lugar se encontraba a cada instante del día. Finalmente la secuestró. El 28 de junio de este año, la llevó a un apartamento en el que grabó como la violaba. Después la golpeó con la culata de una pistola y la dejó sola en la habitación, momento que ella aprovechó para escapar y denunciarle. Fue encarcelado y comenzaron a aparecer cargos del pasado. En 1997, Inkyo fue acusado de secuestrar a Helen Na, su novia en la facultad. Según se supo, pasó dos años de su vida en la cárcel acusado de intento de rapto, violación y asalto con arma mortal. Su pena fue rebajada gracias a que el abogado convenció al jurado de que en su cultura tal actitud era “frecuente”.

Difícil de explicar resultaría la razón que llevó a Maryam a retirar los cargos dos días después de la denuncia. Más difícil sería comprender por qué se casaron un 2 de agosto, diecinueve días antes de su muerte.

El 21 de agosto su cuerpo era encontrado sin vida en un apartamento de King City. Según el coroner (algo así como un funcionario que investiga las muertes poco claras) no había ni rastro de violencia en el escenario del crimen. Tampoco de Wang. No se supo nada de él durante semanas. En un principio se le acusó de la muerte de Maryam, alegando su extraña desaparición como prueba máxima. Se dijo que había abandonado el país rumbo a extremo oriente tras consumar el asesinato presa de los celos. Sin embargo, el 29 de septiembre era encontrado su cadáver en un cochambroso hotel de Morgan Hill. Según el coroner que examinó su muerte, ésta se debió a una sobredosis. El análisis toxicológico de Haley no aclaró las cosas. Extraoficialmente murió de sobredosis de heroína, si bien, uno de los policías señaló a Wang como directamente implicado en la muerte de su esposa. A día de hoy siguen sin conocerse con exactitud las razones de la muerte de Haley y si en ésta intervino otra persona. Lo cierto es que los dos están muertos. Y que el padre de Maryam, terriblemente afligido por la vida y muerte de su hija, hizo publica ésta última y morbosa imagen.

Luke Ford: ¿Como crees que te describiría la gente que te conoce bien?

Chico Wang: Como un psicópata borracho sin límites. No dejo que demasiada gente entre en mi círculo. Cuándo estás dentro, estás dentro. Y cuándo estás fuera, estás fuera para siempre.

Pregunta: ¿Cuál es tu herencia genética? Pareces asiática, pero he escuchado que eres mitad mexicana mitad galesa.

Haley: Soy mitad mexicana mitad galesa. Nunca me habían dicho que parezco asiática. ¡¡Es nuevo para mí!!

Question: ¿Tienes novio o marido?

Haley: No, soy soltera, y me encanta serlo…

Question: ¿Has probado las drogas duras?

Haley: Lo hice cuándo era adolescente. Después crecí deprisa y no volví a hacerlo en seis años. No me gustan las drogas…

Anuncios