Antes de recuperar el tono cinéfilo de este lugar con mi nada amable visión del viaje a la ciudad india de Darjeeling que se ha marcado Wes Anderson, creo que es el momento de hablar del ser racional.

Comentaba con Xavi, hace tiempo, el número desorbitado de suicidas que se dieron el pasado año en España. Terrible fracaso social que suele encubrirse pues el número de personas que decidieron quitarse de en medio superaba al de muertos en carretera. Él habló de los mataesposas como parte activa de ese colectivo, pero claro, él desconocía el tremendo dato del número de víctimas.

Pero no se trata de hablar de aquellos sino de éstos, de los asesinos de mujeres que se escudan en la violencia de género y que fueron encubiertos durante tanto tiempo en lo que entonces se llamó crimen pasional. Algunos han decidido rebautizar la violencia de género como violencia machista, no les falta razón para hacerlo, pero mientras muera un hombre a manos de una mujer y una antigua miss torture a su novio creo que le encaja mejor aquello de violencia genérica, o como algunos dirían: “la maté porque era mía”.

Estos descendientes de neandertales que se creen con derecho a matar y mutilar a su antojo llevan ya 3 víctimas en su bolsa de este año. Estarán contentos, buen número para tan solo siete días. Pero no han sido ellos los que han motivado este posteo (ya quisieran) sino los que les sufren y nunca recibirán reparación por ello.

El ser racional es aquel que pita con su auto en los pasos de cebra porque la carretera es suya; el que se asoma a una ventanilla del coche para soltar al primero que encuentra un “¡¡Ehhh!!”; aquel que le cuenta una gracia al de al lado y él mismo se ríe de su ocurrencia. Por supuesto, el ser racional gobierna países. No hay más que mirar el mapa para tener dificultades a la hora de encontrar un país que no esté liderado por uno de ellos.

Y un buen ejemplo sería Mahmud Ahmadineyad, presidente de Irán y hombre de bien que niega el holocausto porque los israelíes son mala gente. Y es que velocidad y tocino nunca fueron la misma cosa. Este señor dice que en Irán no hay homosexuales, posiblemente porque él (y los que le precedieron) se han encargado de que no haya ninguno que lo afirme públicamente. Aproximadamente son 4.000 los gays ejecutados en Irán desde 1980.

Tiene amigos, por supuesto. Decía Lisa Simpson que cuanto más tonto eres mayor es tu grado de felicidad. Incluso hizo un gráfico que lo ilustraba…

Sin duda, Ahmadineyad es un hombre feliz. Y entre sus muchos amigos destaca un antagonista político: David Duke.

Esta joyita que lideró el Ku Klux Klan en tiempos mejores para los racistas, se fotografió con él de tal guisa no hace demasiado tiempo. Será que no tenía negros, judíos o católicos que apalear aquella noche. Católicos, por cierto, que le recibieron con alborozo (así de tontos son) cuando le invitaron a dar unas charlas en varias ciudades de este país. Lo de menos es que hubiese hoteles que se inventasen no tener habitaciones libres para no acoger a semejante tipo. Lo realmente importante es que habló. Supongo que diría sus habituales gilipolleces a costa de inmigración y pureza de raza… en un país mestizo.

No fue el único. David Irving, historiador (es un decir, Pío Moa a su lado es un comunista), visitó Barcelona para tratar de convencer a su limitada audiencia de que Hitler no sabía nada del holocausto (nadie debió advertir al amado líder que se celebraba la conferencia Wannsee). Al menos él reconoce la existencia de cierto grado de holocausto. Que no es poco.

No hay irse demasiado lejos para toparse con seres racionales. España está plagada de ellos. Uno podría ser el periodista Carlos Dávila. El señor que calificó a Boris Iraguirre de abyecto y abreculos (sic).

“Pues hablo de un personaje, de un abreculos, que se llama Boris Izaguirre. Un personaje abyecto que en cualquier otro país estaría en la clandestinidad”

Tal vez alguien debería contarle a este tipo que hay montones de políticos gays en la escena noruega, británica e incluso estadounidense. Es más, también hay periodistas gays, y muchos son de derechas…

Demostrado queda que el ser racional está en todas partes, y nunca agazapado que eso es poco macho. Jesús Callejo (como se echa de menos al Cebri) dijo el pasado domingo que el que quiera conocer el miedo debe montar en un taxi cairota. Frenar es algo prohibido en Egipto, se considerá de poco hombre el hacerlo. Pero no hay que ir tan lejos para encontrar al macho, está por todas partes. Es el tipo que eleva la voz porque siempre tiene razón. Está en la parada del bus, en el metro amenazando con dar cabezazos a su novia, en la cola del banco, tras los micrófonos de una emisora de radio regentada por curas. Qué fácil sería atacar a la iglesia. Son muchos siglos de atropellos. Hablamos de una organización que concedió alma a la gente de raza negra y a los indios americanos (que, por supuesto, antes no la tenían) en el siglo XVI. Pero la bilis me impide hablar más de ellos. Sólo espero no encontrarme con más seres racionales de los que me he encontrado ya, y desgraciadamente no han sido pocos. Suerte que le deseo (y que no tendrá) a la mujer que pronunció estas palabras…

“Envuelven con tela a la mujer hasta la cabeza. Sólo se le ve la cara. La entierran y dejan medio cuerpo fuera. Cogen unas piedras con cantos bastante afilados y la golpean hasta la muerte”

Se trata del espeluznante relato de una lapidación. Fue Maboubeh Abbasgholizadeh, activista iraní, quien la pronunció. Su lucha está perdida, ojalá no la de su hija. Seguro que son muchos los seres racionales que acuden a una lapidación para participar en ella. Justo antes de volver a casa y mecer a sus hijos en sus rodillas.

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