Se suele decir que no hay nada que guste más que poner a caer de un burro un libro, una película, un cuadro… Muchos también gustan de descalificar a personas, pero eso es algo que no entra en mis esquemas. Las personas no son libros, ni películas…

El pasado viernes, en un programa literario, dijo el escritor Javier Esteban que cualquiera puede hacer una mala crítica, lo difícil es hablar de bien de algo. Decía ésto mientras esgrimía un ejemplar de La Fiera Literaria en sus manos. Se notaba cierto rencor en sus palabras. Sin embargo, algunos de los que allí estaban y son citados con frecuencia por la Fiera, caso de Espido Freire y de Fernándo Sánchez-Dragó, se lo tomaron con más humor. Incluso defendieron a la pequeña publicación.

La Fiera Literaria es una gozosa muestra de ingenio mezclada con mala leche. Leerlo es un placer no solo reservado a aquellos que sufrieron de determinado libro, y que ahora buscan algún tipo de reparación contra aquello que les hizo pasar tan mal rato y perder su valioso tiempo.

Definen como cateto a Arturo Pérez Reverte, le dedican espacio a los peores novelistas del mundo (mediáticos y vendidos) y hacen juegos de palabras al calificar como cerebro blanco a Javier Marías, autor de “Corazón tan blanco”. Todo ello escrito sin la menor sutileza, un humor desbordante y mucho sarcasmo. Toda una gozada para leer y para despotricar contra los que no caen bien.

Dejo un enlace, si alguien está interesado en visitar su espacio. Pulsen sobre la foto y aparecerán por allí. La mala baba mejor que se la limpie cada uno.

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