El azar… Raymond Carver escribió aquello de que un día te toca la lotería y tu primo muere al caerle una teja en la cabeza. El azar es caprichoso y suele errar sus disparos. Como ocurrió en lo que sigue…

Fernándo Trueba tiene la buena costumbre de decir lo que piensa, al menos acerca de su profesión: el cine. En una ocasión vapuleó a uno de esos clásicos intocables que todos alaban públicamente pero nadie ve en la privacidad: “El Acorazado Potemkin”. “¿Si puedo ver una película de Lubistch o de Wilder porqué voy a ver la película de Eisestein?”, más o menos es lo que vino a decir. Más o menos es lo que piensa todo el mundo, pero pocos se atreven a clamar en voz alta.

Otra de las frases de Trueba que conservo en la memoria fue la que sigue:

“Nunca rodaré una película con psicópata asesino en serie como protagonista por la sencilla razón de que no quiero que una de mis películas sirva de excusa a cualquier loco con tendencias homicidas”

Él cae bien. Sus películas no tanto. La mayoría, especialmente cuando se puso trascendental, aburren. Caso de “Belle Époque”, un tostón digno del Oscar que le dieron. Pero su mayor aportación a la industria puede que haya sido el de repescar a Santiago Segura durante el rodaje de “Two Much”. Las cosas no iban bien en Florida. El ánimo del equipo (menos el de Antonio what do you say Banderas, que estaba por todo lo alto) estaba por los suelos. Entonces Fernándo tuvo una idea: le dijo a su hermano, David (tela éste también), que escribiera un pequeño papel para Segura. Pensaron que él proporcionaría el buen rollo que la cinta necesitaba. No sé si se equivocaron, lo seguro es que la película es vomitiva.

Sin embargo, la inspiración de Santi Segura es otra, nada de Truebas. Aparte del porno, de las pelis de Tony Leblanc, el gore y el humor grueso, resulta que Santi admira a Luis García Berlanga. Y la maquinara del azar se pone en marcha de nuevo.

Hay muchos tabúes es este país. Uno de los más sólidos es la División Azul, aquel esperpento militar conque Franco trató de pagar favores a los nazis. Para la mayoría la División Azul estuvo compuesta por fanáticos reaccionarios deseosos de acabar con la Unión Soviética. Falso. Hubo falangistas, muchos, pero no fueron pocos los republicanos que se alistaron para evitar la cárcel. Hubo también desheredados que pretendían ayudar a sus familias o dejar de ser una carga para ellas (caso del actor Luis Ciges) y hubo quien se alistó para sacar de la cárcel a parientes de pasado republicano, caso de Luis García Berlanga.

Contaba Luis Ciges, en un documental, que una muchacha rusa, de apenas quince o dieciséis años, trató de pagarle los víveres que llevó a su familia en carne. Ciges, siempre honesto, dijo que hacía demasiado frío para pensar en el sexo. Berlanga, por su parte, recordó a un compañero de guardia. Una noche, justo en el momento del cambio de turno, bajó de su puesto para que lo ocupase su compañero. Un minuto después, su relevo estaba muerto. Un francotirador ruso le abatió. Y a veces pienso en qué habría ocurrido si el relevo hubiese llegado un minuto más tarde. No habría habido “Una Pareja Feliz”, ni “Bienvenido Mister Marshall”, ni su equipo habría pasado un día en una comisaría francesa por promocionar la película con billetes evidentemente falsos, ni habríamos disfrutado de “El Verdugo”, posiblemente la mejor película española de siempre, ni habría nacido Carlos Berlanga, entonces no habría existido Dinarama, ni los Pegamoides y Alaska se habría visto obligada a cantar en la BBC (bodas, bautizos y comuniones) y “Todos a la cárcel” no se habría rodado y entonces el efecto Segura se habría limitado a la televisión y nos habríamos ahorrado Torrentes y las jodidas camisetas de promoción a todas horas y en cualquier lugar. Y a lo mejor, el padre de Laura Palmer no se vería obligado a trabajar con el tipo gordo (innecesario contrapunto cómico que suele introducir ese tío enrollado y de talento discutible llamado Kevin Smith) de “Reaper” que recuerda a Santi Segura y la serie no me parecería una mierda para adolescentes emitida en prime time porque La Sexta necesita un “C.S.I”, otro “Anatomía de Grey” o su propio “House” (por citar series no españolas, las locales no merecen ser calificadas como series) que le dé la audiencia que ahora no le proporciona “Prison Break”. Puede…

Ya lo sugiere Paul Auster cada vez que coge una pluma: el azar es caprichoso.

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