Lo guardo todo, gran error que últimamente intento subsanar. De poco me sirve, pues una vez limpio el mismo espacio aparece al día siguiente completamente lleno de nuevo. Creo que cambiar las cosas de sitio no va a ser la solución.

Hoy, mientras trataba de poner orden en un armario indomable, me he encontrado con esta joyita…

Nada menos que “El libro del mormón”, algo así como la biblia pero con más cachondeo.

Durante mi infancia me libré de los testigos de Jehová gracias a que tenía un amiguete del colegio cuyos padres profesaban esa ¿fe?. Lo cierto es que cuando llegaban a mi puerta se la saltaban como si estuviera marcada. Agradecido le estaré siempre, ahora que es él quien va de puerta en puerta. Pues bien, un día los testigos pasaron el testigo (nunca mejor dicho) a los mormones. No consiguieron nada con mis hermanas, ni conmigo… pero engancharon a mi hermano mayor. No es que mi hermano se interesara por la religión mormona (menos ahora, que sabe que se quedan con el 10% de tu sueldo), de hecho nunca se interesó (como el resto de mi familia) por religión alguna. La cuestión es que, al igual que a mí, le cuesta decir la palabra no.

Se escondía, pero le encontraban, eran unos tipos listos. El día de la tercera cita, se presentaron tres tipos altos como pinos dispuestos a convertir a mi hermano y se encontraron con mis hermanas mayores, tan descreídas ellas, que les pusieron en fuga gracias a las mil preguntas sin sentido que se inventaron. Fue divertido ver sus caras ante preguntas como: si su religión nace en el siglo XIX ¿por qué las tablas de la ley están recogidas en escritura jeroglífica? Pregunta idiota que merecía una respuesta idiota que no llegó. Antes de irse y no volver, dejaron su libro (anotado, por cierto) y éste fue a parar a la basura. Yo lo rescaté y me reí de lo lindo gracias al ángel Moroni y compañía. De veras que los libros “sagrados” son de lo más divertido.

Hoy encontré el dichoso libro envuelto entre otro de templarios de Walter Scott y “El corazón y otros frutos amargos” de Ignacio Aldecoa. Al menos ha tenido una buena compañía todo este tiempo.

Anuncios