Y dijo Bob Hope…

“Fíjense esta noche en los rostros de los perdedores cuando aplauden a los ganadores. Contemplarán la mejor actuación de su vida”

Pues de este modo, a saltos, me contó mi DVD cómo fue la noche de los Goya…

Comienza la ceremonia: Mucha niña mona pero ninguna sola, claro. El escotazo de Najwa Nimri es de enmarcar, pienso. “El Orfanato” arrasa: ya lleva tres premios. Manuela Velasco se lleva su Goya, quién lo iba a pensar cuando presentaba programas musicales en Canal +. Se la ve locuaz, seguro que más que Alfredo Landa. El padre del landismo parece haberse olvidado de quién es y se pasa diez minutos balbuceando incoherencias en el estrado. Me entero después, que la retransmisión televisiva va con más de una hora de retardo. Afortunada decisión esa del corte, por cierto. La Pataky presenta un premio mayor pese a no ser nadie en el panorama del cine patrio. Esta buena y se acuesta con una estrella de Hollywood ¿quién da más?. Corbacho suma y sigue, no tiene gracia pero él cree que sí. José Manuel Cervino es escueto en su agradecimiento. Ya podía tomar nota de ello Alberto San Juan, muy merecido ganador del premio al mejor actor por su esforzada interpretación en la irregular “Bajo las Estrellas”. Juan Antonio Bayona imita el tropezón de Garci al recoger su premio. Antes, Corbacho ya ha “visitado” al director en su casa madrileña. Meterse con Garci tan es fácil que no tiene mérito. El niño de “El Orfanato” pierde pero gana. Se marcha a casa con su Goya en miniatura y me acuerdo del minioscar que le dieron a Shirley Temple. Premio para la Verdú. Ya era hora, pensarán ella, sus fans y los que añoran otros tiempos, cuando paseaba por la pantalla su cuerpo desnudo película sí, película también. Más premios para “El Orfanato”, sin embargo, el de mejor director se lo ha quedado Jaime Rosales por “La Soledad”. Elías Querejeta comienza a mosquearse: su hija lo merecía. Amor de padre. Y llega la traca final: el Goya a la mejor película española del año. No gana “El Orfanato”, ni “Las Trece Rosas”, ni “Siete Meses de Billar Francés”… gana “La Soledad”, y recuerdo que hace dos semanas, cuando alguien me preguntó qué película española me gustaba más de las nominadas, contesté que “La Soledad”, fundamentalmente porque, además de ser soberbia, es la única de las cuatro nominadas que he visto. El tipo que comenta la ceremonia pone el broche final: comienza una segunda carrera comercial para “La Soledad”. Si él lo dice, al fin y al cabo para eso se crearon los premios: para hacer caja. Comenta que solo 40.000 personas vieron la película en su día. 40.001, si me cuentan, si cuentan los que la hemos visto en DVD.

Pero lo mejor de la noche fue la reacción de Elías Querejeta tras ser proclamada “La Soledad” como la mejor película del año. Inolvidable su expresión Joey Tribbiani style: “¿pero quién se ha tirado un pedo?”. El veterano productor, sorprendido, ni aplaudió. Fue el colofón adecuado para un día olvidable.

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